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El acto rememoró la vida de servicio, humildad y amor de dos grandes venezolanos: el Doctor José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, ahora santos de la Iglesia universal
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(08-11-2025) En un ambiente de fe, gratitud y fervor, el Salón del Pueblo de la Gobernación fue escenario de una Sesión Solemne con motivo de la reciente canonización de los santos venezolanos José Gregorio Hernández y Madre María Carmen Rendiles.

El acto contó con la presencia de Monseñor Helizandro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida, quien fungió como orador de orden.
Lo acompañaron los sacerdotes José Gregorio Méndez, vicario general; Jean Carlos Loaiza, vicario de pastoral; Oscar Núñez, vicario del clero; Edduar Molina, coordinador de la Comisión Arquidiocesana de Canonización; Carlos Zambrano, director de Cáritas Mérida; Nelson Arellano, asesor de la pastoral de salud; Guzmán Contreras, vicario de pastoral juvenil; y Jhon Chacón, director de la pastoral de monaguillos.
Durante la ceremonia, se reconoció la labor evangelizadora y pastoral de la Arquidiócesis de Mérida en la promoción de las vidas ejemplares de estos nuevos santos, así como el compromiso constante por difundir su mensaje de santidad, servicio y amor cristiano.

Entre las distinciones otorgadas, el padre Edduar Molina y la Congregación Siervas de Jesús recibieron la Orden Tulio Febres Cordero, en reconocimiento a su incansable trabajo en pro del proceso de canonización.
Asimismo, los sacerdotes Jean Carlos Loaiza y Guzmán Contreras fueron honrados con la distinción Honor al Mérito, por su destacada participación dentro de la Comisión Arquidiocesana.
En su inspiradora alocución, Monseñor Helizandro Terán reflexionó sobre la santidad como vocación universal del cristiano, recordando que “la santidad no es privilegio exclusivo de nadie; es la primera vocación a la que todos estamos llamados, pues participar de la santidad de Dios es configurarnos con Cristo”.
El arzobispo destacó que tanto Madre Carmen Rendiles como el José Gregorio Hernández representan ejemplos luminosos de fe, humildad y entrega total al servicio de Dios y del prójimo.

De la nueva santa, Monseñor Terán subrayó su profunda espiritualidad eucarística y su dedicación a la educación y la caridad, especialmente en Mérida, donde las Siervas de Jesús dejaron una huella imborrable a través de su misión educativa y pastoral.
Respecto a José Gregorio Hernández, “el médico de los pobres”, el Arzobispo resaltó su vida marcada por la caridad, la fe y el compromiso social, valores que lo llevaron a ver en cada enfermo el rostro mismo de Cristo. “Su vida —dijo Monseñor— fue un reflejo del amor oblativo, una entrega silenciosa que unió la ciencia con la fe, el servicio con la compasión”.
Al concluir su discurso, el arzobispo recibió una placa de reconocimiento por su labor pastoral al frente de la Iglesia merideña, en testimonio de su liderazgo espiritual y su compromiso con la evangelización en tiempos de esperanza.
Esta sesión solemne no solo rindió homenaje a dos nuevos santos venezolanos, sino que reafirmó la identidad cristiana del pueblo merideño, llamado a caminar hacia la santidad desde la vida cotidiana, la fe viva y la solidaridad concreta con los más necesitados.