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Las posadas, un camino de fe que prepara a los merideños para la Navidad

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Esta es una tradición más que da cuenta del profundo legado de fe que tienen los merideños, quienes hoy esperan con ansias la Navidad y que se han preparado, primero con las misas de aguinaldo y las novenas y ahora con las posadas para recibir en sus hogares y en sus corazones al Salvador, al Rey de Reyes, al Niño Dios

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(23-12-2025) En las noches previas a la Navidad, cuando el Adviento va marcando el ritmo del corazón creyente, las comunidades de Mérida vuelven a encontrarse alrededor de una de las tradiciones más entrañables de la Iglesia: las posadas navideñas, una expresión de fe popular que invita a caminar, cantar, orar y abrir el corazón para acoger al Niño Dios.

Celebradas como un novenario en los días previos a la Navidad, las posadas recuerdan el rechazo y la espera, pero sobre todo la esperanza.

En ellas, la comunidad revive el camino humilde de María y José, interpelando a cada persona sobre su disposición interior para abrirle espacio a Dios en medio de la vida cotidiana.

En Mérida, esta tradición ha sido asumida con especial devoción por parroquias y comunidades, tanto en la ciudad como en los pueblos del páramo, convirtiéndose en un verdadero itinerario espiritual que fortalece la fe y la vida comunitaria.

El páramo: fe que se eleva entre montañas

En zonas del páramo merideño, como San Rafael de Mucuchíes, las posadas se viven con un profundo sentido de recogimiento. El día antes de Navidad, las comunidades se reúnen para caminar juntas, rezar el rosario y entonar cantos tradicionales que resuenan entre las montañas.

En estos espacios, la tradición adquiere un tono especialmente conmovedor, recordando que el Hijo de Dios nació en la sencillez y que, aun en medio del frío y las dificultades, la fe del pueblo permanece firme y encendida.

Posadas que fortalecen la vida parroquial en la ciudad

En la ciudad de Mérida, parroquias como San José Obrero mantienen viva esta tradición como un espacio de encuentro, evangelización y fraternidad. Las calles se transforman en lugares de oración compartida, donde familias enteras acompañan el peregrinar de María y José, preparando el corazón para la llegada del Redentor.

Estas celebraciones permiten integrar a niños, jóvenes y adultos, y refuerzan el sentido de pertenencia a la comunidad parroquial, haciendo de la Navidad una experiencia vivida en comunión.

Desde la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Montalbán – Ejido, Mayerlin Peña resalta que estas celebraciones buscan que cada familia pueda experimentar interiormente ese momento crucial de la historia de la salvación: el nacimiento de Jesús.

Señala que las posadas despiertan una profunda nostalgia espiritual, que ayuda a recordar y revivir, desde lo más íntimo, la espera confiada de María y José.

Se resalta además que, tras recorrer varias posadas, el gesto de abrir una puerta simboliza la posibilidad de que el Niño Jesús nazca en el corazón de alguien, trayendo alegría, esperanza y renovación interior.

Timotes: posadas como preparación para la Navidad

En Timotes, municipio Miranda, la tradición de las posadas se vive con una organización y riqueza espiritual particular. Marianela Pérez, de la Parroquia Basílica Menor de Santa Lucía, explica que esta búsqueda de posada conmemora el peregrinaje de la Virgen María y San José buscando alojamiento en Belén, y se escenifica con cantos de petición y rechazo, casa por casa, hasta ser acogidos en el lugar donde se encuentra el pesebre.

Cada 15 de diciembre, se visitan ocho hogares y la última novena culmina en la basílica, donde finalmente se da la posada a los peregrinos, quedando así dispuestos para esperar el nacimiento del Niño Dios.

Esta celebración sirve además como antesala de animación para la Misa de Aguinaldo, que inicia el 16 de diciembre y cuenta con la participación de instituciones educativas del municipio, fortaleciendo el sentido comunitario de la fe.

Pérez recuerda que esta tradición llegó a Timotes desde el pueblo de Santiago, en el estado Trujillo, y se celebra desde hace aproximadamente 12 años, vivida como familia salesiana unida.

Una Navidad que comienza abriendo la puerta

Las posadas navideñas en Mérida siguen siendo una catequesis viva y cercana. A través de gestos sencillos, enseñan que la Navidad no es solo una fecha en el calendario, sino un acontecimiento que se prepara con fe, se vive en comunidad y se alberga desde el corazón.

Al acompañar a María y José en su camino, las comunidades merideñas renuevan su compromiso de abrir la puerta al amor, a la esperanza y a la presencia viva de Cristo, para que el Emmanuel encuentre hoy, como entonces, un lugar donde nacer.