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Mucuchíes y Timotes marcan el inicio de las fiestas de San Benito de Palermo en Mérida

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Las montañas del páramo merideño se estremecieron con pólvora, cantos y fervor en honor a San Benito de Palermo, el “Santo Negro”, cuya devoción une a pueblos enteros en una de las manifestaciones más intensas de la religiosidad andina. Mucuchíes y Timotes dieron inicio a las celebraciones que cada año congregan a miles de fieles y visitantes

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(30-12-2025) El amanecer en Mucuchíes estuvo marcado por el estruendo de los trabucos y el humo que cubrió la Plaza Bolívar. Los artilleros, con los rostros pintados de negro, descendieron desde las comunidades del páramo para rendir homenaje al copatrón del pueblo.

La Banda de Guerra acompañó el paso de más de mil sanbeniteros que, entre giros y cintas, danzaron al ritmo de la música tradicional.

La fiesta, que trasciende lo religioso, se convirtió en un encuentro cultural que atrajo a devotos de distintos municipios y estados del país, reafirmando la fuerza de esta tradición en la identidad católica merideña.

Timotes: fe y comparsas

A pocos kilómetros, en Timotes, municipio Miranda, la celebración tomó un aire distinto pero igualmente vibrante. La misa en el Santuario Diocesano reunió a fieles y autoridades, seguida de una procesión que recorrió las calles con comparsas, bailes y oraciones.

La festividad comenzó el 28 de diciembre con la tradicional “Bajada de San Benito” desde la Plaza Miranda hasta la Basílica, presidida por Monseñor Helizandro Terán junto a sacerdotes y fieles que participaron con profunda devoción.

En su homilía, Terán destacó la importancia de la Sagrada Familia y el ejemplo de fe sencilla y cercana que representa San Benito para el pueblo creyente.

El día central, el 29 de diciembre, se celebró la Eucaristía solemne frente al Santuario, presidida por el padre William Vázquez, rector del Seminario de La Guaira e hijo de esta tierra.

Su mensaje giró en torno a la armonía como valor fundamental: entre personas que piensan distinto, entre un pueblo que sueña y avanza, y en la fe que fortalece tradiciones. Recordó además la expresión que resume la vida del Santo Negro: “Con Cristo todo y sin Él nada”.

Preparación y legado

La organización de la fiesta en Mucuchíes y Timotes es un trabajo que requiere de mucho esfuerzo, dedicación y el compromiso de un pueblo que honrra la historia, la cultura y la religiosidad.

En Timotes, por ejemplo, Héctor Andrade, presidente de la Sociedad de San Benito de Palermo, explicó que desde el primero de enero, con la visita de los Calvones, se inicia el camino organizativo.

Reuniones mensuales, actos religiosos y actividades culturales forman parte de una preparación que es tanto logística como espiritual.

Este año, varias actividades volvieron a realizarse en la Plaza Miranda, como se hacía tradicionalmente, reforzando el vínculo entre la comunidad y su santo patrono. Andrade subrayó que lo más emotivo es la profunda devoción de los fieles: “El pueblo ama a San Benito”.

Una tradición arraigada en la cultura merideña

La devoción a San Benito en tierras merideñas se celebra desde el siglo XVII, cuando los franciscanos introdujeron su culto como medio de evangelización de los esclavos africanos en las plantaciones del occidente venezolano. Desde entonces, la tradición se expandió desde el sur del Lago de Maracaibo hacia los Andes, incluyendo pueblos como Mucuchíes y Timotes, donde hoy sigue siendo una de las fiestas religiosas más arraigadas

Para los meerideños y, en especial, para quienes habitan en la zona del páramo, la fiesta en honor a San Benito de Palermo es un momento de agradecimiento por el año que termina, por los favores recibidos y

Entre pólvora y comparsas, Mucuchíes y Timotes dieron inicio a las fiestas de San Benito de Palermo, reafirmando que la devoción al Santo Negro es más que tradición: es un espacio de encuentro, gratitud y esperanza que sigue marcando el corazón del páramo merideño y de todos quienes, a través de estas tradiciones, se hacen parte de la historia viva de la iglesia católica merideña.