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Con un renovado “sí” al Señor y en el marco del Año Jubilar Franciscano, cuatro jóvenes frailes dieron un paso decisivo en su camino vocacional al consagrar su vida a Dios mediante la profesión de los consejos evangélicos
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(12-02-2026) En un ambiente de profunda alegría y espíritu franciscano, la Custodia provincial de Nuestra Señora de Coromoto en Venezuela, perteneciente a la Orden de los Hermanos Menores Conventuales (OFM Conv.), celebró el pasado sábado 7 de febrero de 2026 la profesión perpetua de tres frailes y la profesión temporal de un hermano novicio, en el Convento y Santuario Parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, estado Mérida.

La Orden de los Hermanos Menores Conventuales es una de las ramas de la familia franciscana fundada por San Francisco de Asís en el siglo XIII.
Los frailes conventuales viven el carisma franciscano en fraternidad, dedicados a la evangelización, la vida parroquial, la formación y diversos servicios pastorales, profesando los consejos evangélicos de pobreza (sin propio), castidad y obediencia.
En Venezuela, su presencia se organiza a través de la Custodia Nuestra Señora de Coromoto, que anima y coordina la misión franciscana en el país.
Durante la celebración, Fray Antony Ramón González Santiago realizó su profesión temporal, comprometiéndose por un tiempo determinado a vivir según la Regla de San Francisco, mientras que los frailes José Darío Rojas Araque, Cristian David Terán Gamboa y Deiby Johan Medina Guerrero emitieron su profesión perpetua, entregando definitivamente su vida a Dios en la Orden.

La misa estuvo acompañada de cantos solemnes propios de la tradición franciscana. Participaron veinte frailes de la Custodia, familiares de los neoprofesos, miembros de la Orden Franciscana Seglar “San José de Cupertino” de Palmira, religiosas de distintas congregaciones, sacerdotes, laicos de la Arquidiócesis de Mérida y representantes de movimientos franciscanos, entre ellos la fraternidad juvenil “Sequela Christi” de Mérida, Barinas y Palmira.
La Eucaristía fue presidida por el custodio provincial, Fray Franklin Antonio Durán Zambrano, quien exhortó a los profesos a vivir su vocación con la certeza de saberse llamados y elegidos por Dios. Les recordó que los votos no son una carga, sino un regalo y una ofrenda de amor, y que la vida franciscana es un testimonio de fraternidad, sencillez y servicio en medio del pueblo.
La Arquidiócesis de Mérida se une en acción de gracias por el don de estas vocaciones que fortalecen la vida consagrada en nuestra Iglesia particular.
Que el testimonio fiel de estos frailes franciscanos sea signo de esperanza para nuestros jóvenes y estímulo para que muchos más escuchen y respondan con generosidad al llamado del Señor, sirviendo con alegría al Pueblo de Dios.