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Un equipo de expertos liderado por la vitralista Rocío Mora emprende una misión histórica: la restauración de más de 50 vitrales que conforman la ‘catequesis visual’ de la Catedral. Estas piezas, fabricadas en Italia bajo la influencia técnica del maestro Gaetano Giudicci, están siendo intervenidas tras 60 años de existencia mediante un riguroso proceso de conservación in situ
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(13-02-2026) Los vitrales de la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción de Mérida son uno de sus elementos decorativos y simbólicos más fascinantes del principal templo religioso del estado.
La catedral posee más de 50 vitrales que decoran tanto las naves laterales como la cúpula y el rosetón principal. No son solo elementos ornamentales o decorativos; fueron diseñados como una «catequesis visual».

De acuerdo con crónicas eclesiásticas, cada vitral narra una parte de la historia sagrada, enfocándose en temas como la Eucaristía y la vida de Cristo, la devoción a la Virgen María y al Espíritu Santo, así como el retrato de santos de la iglesia católica universal.
Estos vitrales están bajo un proceso de restauración que reúne a un grupo de expertos en el área.
Bajo la experta dirección de la vitralista Rocío Mora, de la firma Vitra Imagen, un equipo de seis especialistas trabaja incansablemente para devolverle la estabilidad y el brillo a estas obras de arte.

Estos vitrales, patrimonio vivo de la ciudad, fueron hechos en Italia, bajo la influencia del estilo artístico del maestro Gaetano Giudicci, conocido principalmente por su trabajo en la restauración y creación de vitrales en algunas de las iglesias más emblemáticas de Italia.
Tras más de 60 años de vida, los vitrales de la Catedral Basílica de Mérida hoy reciben una intervención necesaria y providencial.
Un trabajo de mucha paciencia
El proceso de restauración se lleva a cabo con estándares internacionales de alta rigurosidad.
Para garantizar la máxima protección de las piezas, se ha instalado un taller provisional dentro del recinto catedralicio, evitando así los riesgos del traslado externo.
«Las técnicas que usamos son todas reversibles«, explica Rocío Mora. «Buscamos preservar la originalidad de los materiales. Si una pieza está fracturada, se aplican técnicas de conservación para mantenerla; solo en caso de ausencia total se procede a la reposición».








Cada metro cuadrado de vitral exige aproximadamente 15 días de labor minuciosa, donde se atiende desde el desmontaje de seguridad hasta la limpieza profunda, la revisión de la cañuela de plomo y el reemplazo de las masillas vencidas, responsables de las filtraciones que han afectado el templo.
El Camino de la restauración: Prioridades y avances
Como asegura la vitralista Rocío Mora, el plan de trabajo se ha trazado siguiendo la urgencia de las filtraciones y la disponibilidad de los recursos:
- Área del presbiterio: Se culminan los trabajos en tres vitrales estratégicos, una vez impermeabilizadas las losas de esta zona.
- Cúpulas sagradas: La intervención abarca el vitral del Espíritu Santo sobre el altar y los ocho vitrales que coronan la cúpula central, los puntos más altos y desafiantes del templo.
- Capilla del Sagrario y fachadas: Próximamente se intervendrán los vitrales de la Capilla del Sagrario, el emblemático Escudo de Mérida en la fachada principal y el Rosetón del Órgano (calle 22).
- Nave central: Finalmente, se atenderán los vitrales que presentan deflexión y vidrios fracturados por el paso del tiempo.
Un legado para las próximas generaciones
Esta restauración no es solo una reparación estética; es una garantía de que, como feligreses, podremos disfrutar de la Catedral de Mérida por muchos años. Admirando cada espacio, cada vitral y cada elemento que componen este majestuoso monumento arquitectónico de la ciudad.
Al utilizar materiales importados de la más alta calidad y técnicas que respetan el diseño original, se estima que estas joyas de cristal tendrán una vida útil de al menos 50 años más.
La Catedral de Mérida, gracias a la labor de manos expertas, se prepara para seguir siendo ese faro de luz donde la historia, el arte y la fe se encuentran en cada destello de sus vitrales.