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Entre oración y profunda devoción mariana, la comunidad de Ejido celebró con entusiasmo las fiestas patronales de la Virgen de Lourdes, en una jornada que fortaleció la fe, promovió la conversión y unió a los fieles en torno a la Eucaristía
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(18-02-2026) La comunidad parroquial en Ejido vivió con gran alegría y recogimiento espiritual las festividades en honor a la Virgen de Lourdes, en una celebración marcada por la espiritualidad mariana, la participación activa de los fieles y un constante clima eucarístico que fortaleció la fe del pueblo de Dios.
Las actividades iniciaron el 2 de febrero con las novenas en honor a la Santísima Virgen, desarrolladas en un ambiente de oración y celebración de la Eucaristía.
Durante estos días, los párrocos de comunidades vecinas presidieron la eucaristía de las novenas, acompañando a los fieles y exhortándolos a vivir las virtudes de María, especialmente su humildad, obediencia y plena confianza en el Señor.
El 11 de febrero, día central de la Virgen de Lourdes, sacerdotes del clero arquidiocesano peregrinaron hasta la gruta de la parroquia, donde celebraron la Santa Misa en distintos horarios a lo largo del día.
Numerosos devotos participaron con fervor, elevando plegarias y encomendando de manera especial a los enfermos, recordando el mensaje de esperanza que brota de Lourdes.
El domingo 14 de febrero se celebró la solemnidad en honor a la Madre de Dios. Presidida por el Padre Javier Rojo, párroco de la comunidad. Durante la homilía, el sacerdote destacó la importancia de vivir de manera auténtica la devoción a María Inmaculada.
Señaló que el mensaje central de Lourdes es una invitación constante a la oración, a la conversión sincera, a la penitencia y al retorno confiado a Dios.
Asimismo, recordó que los fieles tienen una Madre maravillosa que los ama profundamente, con un amor semejante al que tuvo por su Hijo, aunque muchas veces no se alcance a comprender la grandeza de ese amor.
Al finalizar la celebración, el párroco agradeció a los distintos grupos de apostolado y a todos los colaboradores de la parroquia por su entrega generosa y su apoyo en la organización de esta significativa fiesta mariana, que renovó la fe y la esperanza de la comunidad.