Comunicaciones ArquiMérida

Desde mi parroquia “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”

d

Visitas: 39

Por Padre Edduar Molina

(22-02-2026) Iniciamos el santo tiempo de Cuaresma con el primer mensaje del santo padre León XIV para este tiempo, con fecha del 5 de febrero de 2026. El papa ha elegido, para su primer mensaje cuaresmal, un llamativo título: “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”. Su reflexión tiene como eje central la escucha y el ayuno, como medios espirituales que nos ayudan, no sólo como ritos tradicionales de este tiempo litúrgico, sino como herramientas para una transformación profunda de la persona y de la sociedad.

León XIV destaca la invitación de la Cuaresma como tiempo privilegiado para “desconectarnos” del ruido exterior y volver a colocar a Dios en el centro. Tenemos el recurso de la escucha de la Palabra de Dios, no como un mero ejercicio intelectual, sino más bien como un camino para sensibilizar el oído y captar las injusticias del mundo actual. “La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas”, resalta el mensaje.

Una de las prácticas más comunes de la Cuaresma es el ayuno; el pontífice actualiza el concepto de ayuno que va más allá de la simple privación de alimentos. Lo eleva a una “poda” indispensable, para que la vida cristiana sea auténtica y fuerte. Aconseja León XIV que “el ayuno debe incluir también otras formas de privación, destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que solo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana”. Y es que, agrega, “el ayuno sirve para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación”.

Resulta interesante uno de los ayunos concretos que propone el pontífice en este mensaje, la invitación a “desarmar” la forma como nos comunicamos, especialmente en los espacios digitales. El papa pide el esfuerzo de cada uno por eliminar la violencia verbal. Nos dice: “Esforcémonos por medir las palabras y cultivar la amabilidad en la familia, en el trabajo, en las redes sociales, en la vida pública y en las comunidades cristianas, para que muchas palabras de odio den paso a palabras de esperanza y de paz…Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”, enseña.

Otro de los aspectos importantes del mensaje cuaresmal de León XIV, que ocupa algunos páginas, es proponer la conversión no solo como un camino personal o asunto privado del individuo, sino que debe proyectarse en la manera como nos relacionamos con los demás y en nuestro compromiso social. Dice el papa: “La conversión no concierne solo a la conciencia individual, sino también al estilo de nuestras relaciones, a la calidad del diálogo y a la capacidad de dejarnos interpelar por la realidad”. A esto añade una invitación final a vivir estos cuarenta días como una oportunidad de “reinicio espiritual”, buscando que las comunidades cristianas se conviertan en espacios donde la escucha nos lleve a caminos de liberación.

Escuchemos en la intimidad del corazón la Palabra del Señor y su llamado al cambio de estilos de vida, en medio de tanta dispersión digital; favorecer tiempos y espacios para la interioridad, que nos muevan a salir al encuentro de los hermanos, con autenticidad y transparencia. De modo que podamos contemplar el mundo y su historia con los ojos de la misericordia, como bien lo precisa el papa agustino; que la cuaresma sea el tiempo para “volver a respirar y volver a amar”.

Como Iglesia que peregrina en Venezuela, nos encontramos ante el enorme reto de ser instrumento de unidad, un punto de encuentro para todos, un «hogar y escuela de comunión», como dijo san Juan Pablo II. En medio de la fragmentación social, nuestro papel es ser puentes y no muros, actuando como una voz profética que llama a la reconciliación y la paz.

Durante esta cuaresma, en la profunda crisis nacional, en todos sus aspectos, urge de todos los bautizados su aporte para que cada parroquia y comunidad cristiana sea testimonio de comunión, un oasis de fraternidad, un espacio de encuentro, escucha y acompañamiento, generando signos de consuelo, sanación de las heridas, perdón y misericordia. La campaña Compartir, que realizaremos durante la Cuaresma, tiene como lema “Sanar la herida. Abrazar la vida”, trabajemos para aprovechar esta oportunidad, unir voluntades, en busca de fraternidad y reconciliación. María Dolorosa, al pie de la cruz, sea nuestra compañera de camino y esperanza para todos.

Mérida, 22 de febrero 2026