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Orden de los Carmelitas de Venezuela celebraron la ordenación sacerdotal de fray Manuel Villarreal Franco

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Entre el testimonio de la fe sencilla del pueblo y la oración de la Iglesia reunida, un nuevo presbítero fue confiado al servicio del Evangelio, signo de esperanza para la vida eclesial en los Andes venezolanos

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(07-03-2026) La Iglesia que peregrina en Mérida vivió una jornada de especial significado espiritual con la ordenación sacerdotal de Fray Manuel Villarreal Franco, religioso de la Orden de los Carmelitas y oriundo de la comunidad de San Rafael de Mucuchíes.

La solemne celebración tuvo lugar en el templo parroquial San Rafael Arcángel, de San Rafael de Mucuchíes, en el municipio Rangel, donde numerosos fieles se congregaron para acompañar este acontecimiento de gracia para la Iglesia local.

La Eucaristía fue presidida por Monseñor Helizandro Terán Bermúdez, Arzobispo Metropolitano de Mérida, y concelebrada por sacerdotes diocesanos y religiosos, con la participación de miembros de la familia carmelita, familiares del ordenando y representantes de diversas comunidades parroquiales del páramo merideño.

Durante la celebración, fray Manuel Villarreal Franco recibió el sacramento del Orden en su segundo grado, el presbiterado, mediante la imposición de manos y la oración consecratoria del arzobispo, gesto que expresa la transmisión del ministerio apostólico dentro de la Iglesia.

Con este rito, el nuevo presbítero queda configurado sacramentalmente con Cristo, Buen Pastor, para ejercer su ministerio al servicio del Pueblo de Dios.

En su homilía, el arzobispo destacó que la vocación sacerdotal es ante todo un don gratuito del Señor, quien llama a quienes desea para el servicio de su Iglesia.

Recordó que el ministerio presbiteral encuentra su fundamento en el sacerdocio único de Jesucristo, verdadero mediador entre Dios y los hombres, y que el sacerdote está llamado a hacer visible esta mediación en medio de la comunidad cristiana.

Asimismo, señaló que el ministerio ordenado no constituye un privilegio personal, sino un carisma concedido para el bien de la comunidad eclesial.

En este sentido, exhortó al nuevo presbítero a cultivar una profunda intimidad con el Señor mediante la oración constante, la meditación de la Palabra de Dios y la adoración eucarística, como fuente de la fecundidad espiritual del ministerio sacerdotal.

El arzobispo también subrayó el papel fundamental del Espíritu Santo en la vida del sacerdote, recordando que es Él quien sostiene y guía la misión pastoral.

A la luz de la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, invitó al nuevo presbítero a dejarse conducir por el Espíritu para que su vida y ministerio reflejen los sentimientos de Cristo y se conviertan en verdadero servicio de amor al pueblo de Dios.

Finalmente, encomendó el ministerio sacerdotal de Fray Manuel a la intercesión de la Santísima Virgen María, venerada como Nuestra Señora del Monte Carmelo, pidiendo que acompañe su camino sacerdotal y lo fortalezca en la misión que hoy comienza.

La ordenación de fray Manuel Villarreal Franco constituye un motivo de alegría y esperanza para la Iglesia merideña, que agradece a Dios el don de nuevas vocaciones y confía en que este nuevo presbítero continúe anunciando el Evangelio con fidelidad al carisma de la espiritualidad carmelita, caracterizada por la oración, la vida fraterna y el servicio a la comunidad.