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En el camino cuaresmal, los servidores de la Hermandad de Emaús de la parroquia El Sagrario – Catedral vivieron un retiro espiritual marcado por la oración, la fraternidad y el discernimiento, renovando su deseo de servir con alegría y de seguir descubriendo a Cristo vivo en su propia historia y en la misión de acompañar a otros en su encuentro con el Señor
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(12-03-2026) En un ambiente de fraternidad, oración y reflexión, la Hermandad de Emaús de la parroquia El Sagrario – Catedral realizó su segundo retiro de servidores, un espacio destinado a fortalecer la vida espiritual de quienes acompañan esta experiencia de fe dentro de la comunidad.

La jornada se desarrolló como un momento privilegiado de encuentro y crecimiento personal, especialmente en el contexto del tiempo de Cuaresma, período que invita a los cristianos a la conversión y a la preparación interior para la celebración de la Pascua.
Durante el retiro, los participantes reflexionaron sobre el significado de la Cuaresma a la luz del mensaje del Papa León XIV, profundizando en su llamado a vivir este tiempo como un camino de renovación espiritual y de encuentro con Cristo.
Además del momento formativo, los servidores revisaron las metas y líneas de acción que orientarán el trabajo de la hermandad en los próximos meses, especialmente en la preparación de los próximos retiros de hombres y mujeres de Emaús, que constituyen uno de los espacios más significativos de evangelización dentro de la parroquia.
Siguiendo la metodología propia de la Hermandad de Emaús, la jornada combinó momentos de oración, formación y convivencia fraterna. Entre las actividades realizadas destacó el ejercicio del víacrucis, así como diversos espacios de reflexión y diálogo que permitieron profundizar en el sentido del servicio dentro de la comunidad.

Para los servidores, este retiro representó una experiencia significativa de crecimiento humano y espiritual, orientada a renovar el compromiso de acompañar a otros en su camino de fe.
En este sentido, los participantes destacaron que la Cuaresma se convierte en un tiempo privilegiado para redescubrir la presencia de Cristo en la vida cotidiana y para prepararse a vivir con mayor profundidad el misterio de la Pascua.
Así, en medio del servicio, la oración y la alegría compartida, los miembros de la Hermandad de Emaús continúan su camino con el deseo de reconocer a Jesús resucitado en su vida y de caminar siempre con Él como compañero en la misión y en la vida diaria.