Visitas: 63
En plena comunión con la Iglesia Universal, la Arquidiócesis de Mérida vivió una significativa jornada de oración por la paz en respuesta al llamado del Papa León XIV, en la que templos se llenaron de fieles que participaron en momentos de adoración eucarística, celebraciones litúrgicas y rezo del Rosario, ofreciendo sus intenciones por las naciones afectadas por conflictos armados
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(12-04-2026) La Arquidiócesis de Mérida vivió una significativa jornada de fe y comunión espiritual al sumarse al llamado del Papa León XIV, quien convocó a toda la Iglesia universal a una Vigilia de Oración por la Paz.
En un ambiente de profundo recogimiento, templos y comunidades de toda la geografía arquidiocesana se convirtieron en espacios de encuentro con Dios y de clamor por el fin de los conflictos en el mundo.

Desde el mediodía, el repicar de las campanas en los distintos arciprestazgos anunció el inicio de esta jornada, marcando un momento de unidad que convocó a sacerdotes, religiosos y fieles laicos a unirse en oración.
Como un solo cuerpo eclesial, la Iglesia merideña elevó súplicas por la paz, ofreciendo el silencio, la contemplación y la fe como respuesta ante las realidades de violencia que afectan a la humanidad.
En parroquias y comunidades, la vivencia de esta jornada se adaptó a las realidades locales, pero mantuvo un mismo espíritu: transformar cada templo, capilla y espacio de encuentro en un verdadero oasis de esperanza.
La participación fue amplia y diversa, evidenciando el compromiso del pueblo de Dios con la construcción de la paz desde la fe.
El momento central de la jornada fue la adoración eucarísticaEn numerosas parroquias, el Santísimo Sacramento fue expuesto solemnemente, convocando a los fieles a permanecer en oración ante Cristo, reconocido como fuente de toda paz.

En un clima de profundo silencio, solo interrumpido por el rezo del Santo Rosario, los participantes presentaron ante el Señor sus intenciones, elevando plegarias por las naciones en conflicto y por la reconciliación de la humanidad.
A lo largo del día, también se celebraron eucaristías por la paz, donde los sacerdotes recordaron el llamado del Santo Padre, destacando que la paz no es únicamente la ausencia de guerra, sino un don que nace de la justicia, el diálogo y el perdón.
En estas celebraciones se hizo visible la participación activa de familias, niños, jóvenes y adultos mayores, quienes se acercaron a la mesa del Señor con la esperanza de un mundo más fraterno.
Esta jornada no solo representó un momento puntual de oración, sino también un compromiso renovado de la Iglesia local.

La arquidiócesis reafirmó su disposición a mantener viva la llama de la oración y a promover, desde cada comunidad, una cultura del encuentro que contribuya a la construcción de la paz.