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Monseñor Alberto Ortega Martín invitó a los fieles a reconocer la presencia de Dios, vivir la propia vocación y caminar hacia la santidad como discípulos misioneros
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(30-09-2026) La comunidad parroquial de San Miguel Arcángel de El Llano celebró el martes 29 de septiembre su fiesta patronal con una solemne Eucaristía presidida por monseñor Alberto Ortega Martín, nuncio apostólico en Venezuela, y concelebrada por monseñor Helizandro Emiro Terán Bermúdez, arzobispo metropolitano de Mérida; y los obispos Gerardo Salas, (Acarigua-Araure) y Alfredo Torres, emérito de San Fernando de Apure, junto a sacerdotes del clero arquidiocesano.

La jornada comenzó con la recepción del representante del Santo Padre por parte de la feligresía de la comunidad parroquial, que preparó diversas expresiones culturales inspiradas en España, como signo de cercanía y fraternidad con el Nuncio, natural de este país.
Antes del inicio de la celebración eucarística se realizó la bendición del presbiterio, como parte de la preparación del templo para esta fiesta dedicada a San Miguel Arcángel.
Los arcángeles, servidores en la obra de la salvación
Durante su homilía, monseñor Ortega Martín centró su reflexión en la misión de los ángeles y, particularmente, en los tres arcángeles cuya fiesta celebra la Iglesia: Miguel, Gabriel y Rafael. A partir de la oración litúrgica, explicó que Dios distribuye sabiamente los ministerios de los ángeles y de los hombres, llamando a todos a cooperar en la obra de la salvación.
Al referirse a San Miguel Arcángel, destacó su papel en el combate contra el mal y aquello que aleja al ser humano de Dios. Recordó que la lucha forma parte de la vida cristiana y que, aunque el creyente enfrenta diariamente dificultades y tentaciones, la victoria pertenece a Cristo, quien ha vencido el mal.
El Nuncio explicó también el significado de los nombres de los arcángeles y su misión. Miguel recuerda la fortaleza de Dios y acompaña al creyente en el combate espiritual; Gabriel es el mensajero de la Buena Noticia, mientras que Rafael, cuyo nombre evoca la medicina de Dios, acompaña y guía en el camino, especialmente ante las dificultades.

“¡Qué gran don que los ángeles nos ayuden, que nos protejan!”, expresó el representante pontificio, invitando a los fieles a reconocer la presencia de Dios que acompaña al ser humano de múltiples maneras.
Una Iglesia llamada a servir
A partir del Evangelio de Natanael, monseñor Ortega Martín destacó cómo el encuentro personal con Jesús puede transformar la vida. La experiencia de sentirse conocido y amado por Dios, explicó, lleva al creyente a reconocer que no camina solo y que está llamado a responder a una misión.
En este sentido, exhortó a la comunidad de El Llano a descubrir y vivir la vocación recibida, recordando que cada persona tiene una misión particular dentro de la Iglesia y que la respuesta a esa llamada no constituye un privilegio sobre los demás, sino una invitación al servicio.
El Nuncio señaló que, al igual que los ángeles contemplan y sirven a Dios, los cristianos están llamados también a contemplar, adorar y servir, poniendo los dones recibidos al servicio de Dios y de los hermanos.
Asimismo, recordó el llamado a ser una Iglesia de discípulos misioneros, que camina unida y contribuye a la construcción de la civilización del amor.
La santidad como camino de transformación

En otro momento de su reflexión, monseñor Ortega Martín invitó a los fieles a asumir la santidad como una vocación cotidiana, señalando que la vida adquiere una luz nueva cuando la persona descubre que ha sido llamada por Dios y responde desde la fe.
En este contexto, recordó la invitación realizada por el Papa León XIV con ocasión de la canonización de los primeros santos venezolanos, san José Gregorio Hernández y santa Carmen Rendiles, exhortando a imitar en ellos la fe, la esperanza y la caridad.
El Nuncio destacó que estos testimonios muestran cómo una vida sencilla, cuando está abierta a Dios, puede convertirse en una luz para los demás. De manera particular, llamó a poner la fe al servicio de quienes más lo necesitan, especialmente los enfermos y los pobres.
“Estamos llamados a vivir la santidad para ser luz”, expresó, vinculando este camino con la transformación de la sociedad y la construcción de una verdadera civilización del amor.
Al concluir, invitó a los presentes a caminar con perseverancia junto al Señor, especialmente en medio de las dificultades, y a ponerse bajo la protección de la Virgen María, acogiendo su ejemplo de disponibilidad ante Dios.
San Miguel Arcángel, patrono y protector de la comunidad

Después de la Comunión, el padre Edduar Molina, párroco de San Miguel Arcángel de El Llano, expresó su agradecimiento al Nuncio Apostólico por su presencia en esta celebración patronal y le manifestó que, desde ese momento, la parroquia sería también su casa.
La jornada concluyó con un momento de oración a la luz de las velas y un canto especial, seguido de la oración por las intenciones personales de los presentes.
De esta manera, la comunidad de San Miguel Arcángel celebró a su santo patrono en comunión con la Iglesia arquidiocesana y con la presencia del representante del Santo Padre en Venezuela, renovando el compromiso de vivir la fe, responder a la propia vocación y hacer del servicio a Dios y a los hermanos un camino concreto de santidad.