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Durante ocho días de visita pastoral, el representante del papa León XIV recorrió diversas comunidades eclesiásticas y celebró la Santa Eucaristía en la catedral merideña rodeado del cariño de la feligresía
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(04-10-2026) Con una profunda fe, el pueblo merideño llenó la catedral de Mérida para despedir a monseñor Alberto Ortega Martín, nuncio apostólico en Venezuela quien, desde el pasado 27 de septiembre, realizaba una visita pastoral a la arquidiócesis.



La agenda del nuncio cerró con un recorrido que partió desde la céntrica parroquia de Belén y llegó a la Basílica Menor Inmaculada Concepción, donde el pueblo se reunió desde muy temprano para extender su saludo al huésped ilustre de la ciudad.
Este peregrinar estuvo encabezado por la Banda Show Municipal Mérida y la Banda Show Eduardo Postigo. También acompañaron los diferentes grupos de apostolado y cofradías.
Una procesión de fe hacia la catedral
En la Iglesia El Carmen, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, monaguillos, monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida, y monseñor Ortega Martín dieron inicio a la procesión que los llevaría a la catedral.
Allí, en medio de aplausos y saludos de los merideños, se dio inicio a la Santa Eucaristía, presidida por el nuncio apostólico y concelebrada por el arzobispo de Mérida, el padre José Gregorio Méndez, vicario general de la Arquidiócesis de Mérida, y parte del clero merideño.





Monseñor Alberto Ortega Martín inició la homilía manifestando su alegría por compartir durante tantos días con las comunidades merideñas, de quienes recibió grandes y variadas muestras de cariño, respeto y admiración.
Aseguró el nuncio que «el papa está en el corazón de Venezuela. El cariño hacia él está en todas partes».
Agradeció también a las autoridades civiles y académicas de Mérida, y destacó que estar en estas tierras es un momento de gracia «donde debemos caminar juntos y unidos, con el arzobispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas (…). Qué bonito sentirnos todos familia, caminar juntos de la mano de Dios».



Recordó también a San Francisco de Asís, al celebrarse su fiesta litúrgica, y llamó a vivir el Santo Evangelio con sencillez, alegría y desapego, reconociendo a Dios como piedra angular y a toda la creación como una sola familia.
«San Francisco tuvo esta gracia de asemejarse a Cristo en humildad y entrega. El secreto de su santidad es, precisamente, su gran amor a Jesucristo», destacó monseñor Ortega Martín.
«En aquel que es uno, somos uno. Somos uno en Cristo. Damos frutos de bien, de bendición, no solo para la Iglesia, sino para la sociedad y para Venezuela. Es un camino precioso que debemos transitar juntos», concluyó.
Los cantos en la Eucaristía estuvieron a cargo del coro Cantus Mensurabilis.
Respeto, cariño y admiración del pueblo merideño
Antes de finalizar la misa, el nuncio apostólico recibió el agradecimiento de religiosos, religiosas y de «un pueblo noble y creyente que siempre lo tendrá presente en sus oraciones», afirmó Sor Sarai Manares, de las Hermanas Dominicas de Santa Rosa de Lima.
«Que la Santísima Virgen Inmaculada, patrona de la Catedral y de Mérida, consagre los frutos de esta visita», agregó.
El padre José Gregorio Méndez, vicario general de la Arquidiócesis de Mérida, en nombre del presbiterio, expresó también su agradecimiento y afirmó que el nuncio «ha traído el mensaje y la cercanía del papa León XIV, su palabra, su mensaje de amor, su testimonio de cercanía y ternura (…). Agradecemos también a monseñor Helizandro por haber extendido la invitación al señor nuncio, con el fin de recibir siempre la guía del buen pastor. También agradecemos a cada sacerdote que, a través de sus comunidades, recibió con alegría y mucho cariño al nuncio apostólico».
Las autoridades civiles hicieron entrega de la distinción «Huésped de Honor de la ciudad de Mérida» y las autoridades universitarias se hicieron presentes para, en nombre de la Universidad de Los Andes (ULA), extender su saludo al representante del papa en Venezuela.
«Su visita ha sido un verdadero bálsamo»
Por su parte, monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida, expresó: «En nombre de toda la comunidad eclesiástica de esta arquidiócesis merideña, le damos las gracias por caminar con nosotros durante estos días de inmensa bendición. Su visita ha sido un verdadero bálsamo para nuestra arquidiócesis (…). Nos conmovió profundamente su entrega y su acompañamiento durante estos días, desde las comunidades del páramo, los pueblos del sur y el Mocotíes, hasta la elevación a Basílica Menor del Santuario San Buenaventura de Ejido y esta celebración del día de hoy (…). Quiero agradecerle con especial atención su visita a los enfermos en el Hospital Universitario de Los Andes. Gracias por recordarnos que la vida está definida por el amor a Dios. Gracias también por invitarnos a caminar juntos. Lo acompañamos siempre con nuestras oraciones para que su obra como nuncio sea bendecida. Eleve también, en nombre de todo este pueblo, el saludo y las oraciones para nuestro Santo Padre, el papa León XIV».






La celebración finalizó con la bendición apostólica del nuncio en nombre del Santo Padre.
Durante ocho días, monseñor Ortega Martín recorrió diferentes comunidades arquidiocesanas; desde el páramo, pasando por el Valle del Mocotíes y los Pueblos del Sur de Mérida, hasta Ejido, donde consagró la Basílica Menor San Buenaventura, cerrando su visita en la Catedral Inmaculada Concepción de Mérida.