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A 800 años del tránsito de San Francisco de Asís, la iglesia merideña se unió jubilosa para celebrar la memoria del padre seráfico que dedicó su vida a amar a Dios con un profundo sentido de entrega. Esta fue una oportunidad para exaltar las bondades del carisma franciscano y su importancia para la vida religiosa
César Briceño/Pasante ULA

(05-10-2026) El pasado domingo 4 de octubre, la Arquidiócesis de Mérida celebró la fiesta de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís, santo patrón de los animales y de los ecologistas. La celebración se enmarcó en el Año Jubilar Franciscano, proclamado por el papa León XIV.
Diferentes parroquias merideñas que se encuentran bajo el patronazgo del padre seráfico de Asís realizaron diversas actividades para exaltar la importancia del carisma franciscano en medio de la feligresía andina.
En la parroquia San Francisco de Asís de Tovar, celebró la eucaristía el padre Jean Carlos Loaiza, vicario de pastoral de la arquidiócesis, quien dirigió un mensaje a la feligresía de calidez y fe franciscana durante su predicación.
El padre Loaiza destacó la figura de San Francisco como un faro absoluto de humildad, fraternidad, paz y desprendimiento para el mundo contemporáneo.
El padre Jesús Quintero, párroco de la comunidad, agradeció a los fieles que apoyaron la organización de la celebración desde los primeros días de la novena. Además, enfatizó en la necesidad de apegarse a las riquezas espirituales a ejemplo del patrono, quien dejó todo por seguir a Cristo.
«A ejemplo de San Francisco de Asís, debemos desprendernos de lo que no nos deja acercarnos a Dios. Hay algunos que son ricos en soberbia, pero no son ricos en Cristo», expuso el párroco.

Los religiosos franciscanos celebran a su patrono con algarabía
La Orden de Frailes Menores Conventuales, quienes tienen presencia en dos parroquias merideñas, conmemoró el triduo franciscano desde el jueves hasta el sábado, para culminar en la víspera con la escenificación del tránsito del santo, que representa su paso del mundo terrenal a los brazos de la “hermana muerte”, como él mismo le llamaba.
En la parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano, los frailes franciscanos organizaron una procesión con la imagen y la reliquia del santo, previa a la eucaristía, seguida de una hora santa que contó con la participación de los sacerdotes del arciprestazgo.
La misa fue presidida por Fray Erwin Ramírez, quien dedicó su predicación a realzar las bondades de San Francisco y su impacto sobre la realidad actual, especialmente en los jóvenes. Este mensaje fue dirigido de manera especial a los aspirantes franciscanos, quienes viven su proceso de discernimiento para ingresar a formarse como seminaristas del carisma de la orden.
Por su parte, la parroquia Nuestra Señora Belén, donde funciona el Seminario Franciscano San Antonio de Padua, contó con la participación de una representación de franciscanos de Mucuchíes, quienes asistieron con la reliquia de primer grado del Santo de Asís que, en horas de la mañana, acompañó la procesión de la clausura de la II Visita del Nuncio Apostólico a la Arquidiócesis de Mérida.
La eucaristía solemne fue presidida por Fray Deiby Vergara, párroco de la comunidad de Belén, en compañía de Fray José Alberto Suárez, encargado del seminario franciscano, quien predicó un mensaje de fraternidad, amor y reconciliación de una iglesia que necesita ser reparada día a día, como lo enseña San Francisco.
«San Francisco nos invita a redescubrir la belleza de la sencillez, a reparar la Iglesia con el testimonio de nuestra fe y a ser instrumentos activos de paz y reconciliación. Su vida nos recuerda que todo lo que hacemos con amor tiene su horizonte, aunque a veces no veamos los resultados de inmediato», destacó el fraile franciscano.
136 años de presencia de las Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús

En la misma sintonía franciscana, el templo parroquial de Nuestra Señora de Belén fue la sede de la celebración del 136.º aniversario de la Congregación de las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús, fundada el 4 de octubre de 1890 por iniciativa de la Sierva de Dios Madre Ysabel Lagrange Escobar.
Esta oportunidad fue propicia para la profesión de votos de la hermana Yaneth Pérez, quien regresó a Mérida para renovar su compromiso con Cristo, a través de su carisma franciscano. La hermana Karen Terán vivió un momento especial al efectuarse su paso al noviciado, mientras que las jóvenes Maury Becerra y Yesica Criollo oficializaron su paso al postulantado.
La eucaristía y la ceremonia de profesión de los votos fue oficiada por el padre José Miguel Vethencourt, sacerdote invitado de la diócesis de Trujillo, quien alentó a las religiosas a continuar con su labor al servicio de los pobres, especialmente con su carisma de atención a la infancia, a través de las casas hogares que tienen desplegadas en gran parte del país.
Este día de fiesta permitió a la feligresía merideña compartir el carisma de un santo que donó su vida al servicio, a tal punto de ser marcado por los estigmas de Cristo como señal de cercanía y unión perpetua con Dios Hijo.