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Las actividades, pese a los cambios logísticos, reafirmaron que Zea es, sin duda, un baluarte de la fe cristiana en el estado Mérida
Con información e imágenes de Horacio Rondón
(06-01-2026) Este 6 de enero, la población de Zea se congregó en el Templo Parroquial de Nuestra Señora de las Mercedes para celebrar la Solemne Eucaristía en honor al Santo Niño de la Cuchilla. Fue una jornada marcada por la devoción, el recogimiento y la celebración de la Epifanía del Señor.
La santa misa estuvo oficiada por el presbítero Ramón Parra, quien en su homilía destacó el profundo significado de la manifestación de Dios a través del Niño Jesús.

El orador sagrado resaltó que, aunque este año la fe no ascendió físicamente al santuario del cerro, el corazón de los zedeños se convirtió en el verdadero pesebre para recibir la bendición del «Niño Milagroso».
Autoridades y pueblo unidos en oración
A la celebración asistieron las principales autoridades del municipio, encabezadas por el alcalde Víctor Bustamante, concejales, junto a directores de la municipalidad, quienes acompañaron a una masiva feligresía que colmó las naves del templo mercedario.

Aldemar Villasmil, párroco de la parroquia Zea, dijo que los devotos locales y visitantes participaron con profundo respeto, cumpliendo con las promesas y plegarias que año tras año caracterizan esta festividad.
Agregó que el altar, bellamente ornamentado por el equipo de voluntarios de la parroquia, sirvió de marco perfecto para la veneración de la sagrada imagen, la cual permaneció cercana al pueblo durante toda la liturgia.

Diversos medios de comunicación locales, regionales y nacionales brindaron una amplia cobertura a esta celebración especial. Asimismo, los cuerpos de seguridad y prevención y los custodios del Santo Niño se mantuvieron desplegados durante toda la jornada, garantizando el resguardo y apoyo constante a los devotos.

Las actividades religiosas se mantuvieron con la exposición de la imagen durante la tarde y la misa de clausura a las 07:00 p.m., cerrando así un 6 de enero que, pese a los cambios logísticos, reafirmó a Zea como un baluarte de la fe cristiana en el estado Mérida.