Comunicaciones ArquiMérida

La parroquia Nuestra Señora de la Asunción incorpora nuevos confesionarios al servicio pastoral

s

Visitas: 6

Entre la escucha de la Palabra y el deseo de volver a Dios, la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Asunción celebró la bendición de nuevos confesionarios, espacios destinados a acoger historias de conversión, perdón y vida nueva

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(28-01-2026) En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, celebrado en el tercer domingo, 25 de enero, del Tiempo Ordinario, la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en la ciudad de Mérida, vivió una jornada significativa para su vida pastoral con la bendición de los nuevos confesionarios, espacios privilegiados del encuentro del pecador con la misericordia de Dios.

La Eucaristía fue presidida por Monseñor Helizandro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida, y concelebrada por el padre Eliecer Ramírez, párroco de la comunidad, en un ambiente de oración, escucha y acción de gracias.

Durante su homilía, Monseñor Terán recordó que el papa Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios para que los cristianos redescubran la centralidad de la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia.

Citando a san Pablo, exhortó a los fieles a permitir que “la Palabra de Cristo habite en ustedes”, no solo como un texto proclamado, sino como una fuerza viva que transforme la existencia y haga creíble el testimonio cristiano.

En referencia al Evangelio proclamado y a la conmemoración de la conversión de san Pablo, el arzobispo recordó que la llamada de Jesús a la conversión es universal y permanente.

No se trata solo de abandonar el pecado, sino de entrar en la dinámica del Reino de Dios: un Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, amor y paz.

Los confesionarios, afirmó monseñor, son lugares donde esta dinámica del Reino comienza a hacerse realidad en el corazón de cada creyente.

El arzobispo destacó que cada confesión celebrada en estos nuevos espacios será una oportunidad para renovar la amistad con Dios, reconciliarse con la Iglesia y fortalecer el compromiso de ser discípulos misioneros y constructores del Reino.