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Las diversas congregaciones religiosas que hacen vida pastoral en esta geografía andina se dieron cita en las instalaciones de la Casa Hogar de las Hermanas Dominicas, un espacio de acogida que se convirtió en el escenario propicio para renovar el compromiso del “sí” a Dios
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(02-02-2026) En el marco de la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada, la Arquidiócesis de Mérida vivió un día marcado por la alegría, la fraternidad y la comunión.

El encuentro inició con un momento de espiritualidad y acción de gracias por el don de las vocaciones. Posteriormente, las distintas órdenes y congregaciones compartieron sus experiencias de misión en la arquidiócesis, dando testimonio de cómo, desde sus diversos carismas y obras, sirven al pueblo de Dios.
Este compartir fraterno transformó la jornada en una verdadera fiesta de la vida consagrada.
La hermana Inés Gudiño, de las Hermanas de los Pobres de Maiquetía y presidenta de CONVER–Mérida, explicó que el encuentro tuvo como finalidad convocar a la vida consagrada de la arquidiócesis para celebrar esta jornada especial.
Además, señaló que durante la reunión se realizó la elección de la nueva junta directiva regional, contando con una representación significativa de las congregaciones presentes en Mérida.
Como momento central, se celebró la Eucaristía de la Presentación del Señor en el Templo, presidida por Fray José Suárez, franciscano conventual y Vicario para la Vida Religiosa de la Arquidiócesis de Mérida.
En su homilía, animó a los consagrados a renovarse en la razón y sentido de su consagración, reafirmando su entrega al servicio del Evangelio.
Fray José Suárez señaló que esta jornada se vivió como un espacio de encuentro del grupo de la CONVER, en el marco de la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor y de la Vida Consagrada, acompañado de un fraterno compartir.
Destacó que la finalidad fundamental de este encuentro fue reunirse en un día significativo para la vida consagrada en la arquidiócesis, continuar construyendo puentes de comunicación y estrechar los lazos fraternos entre las congregaciones.

Asimismo, resaltó la importancia de la asamblea para elección de la nueva junta directiva como espacio para elegir personas idóneas que animen la vida consagrada en la arquidiócesis y en los diversos ámbitos donde está presente, con propuestas, sueños y el deseo de aprender juntos. Desde la Vicaría, aseguró, se seguirá trabajando para crear y fortalecer espacios fraternos de comunión.
Este encuentro no solo permitió celebrar los treinta años de esta Jornada Mundial instituida por san Juan Pablo II, sino que, entre cantos, anécdotas y el compartir eucarístico, los consagrados reafirmaron su misión de ser “luz del mundo” en medio de las dificultades actuales.
La jornada fortaleció los lazos de la vida religiosa en Mérida, recordando que, aunque los hábitos y misiones sean distintos, el motor que los une es el mismo: El Evangelio.