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El Seminario San Buenaventura fortalece su vida litúrgica con la bendición de la nueva sede de la capilla

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Como signo de la presencia de Cristo que preside y guía a su Iglesia, la comunidad del seminario celebró con gozo la bendición de un nuevo elemento litúrgico que acompañará la oración cotidiana de quienes se forman para el ministerio sacerdotal

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(10-03-2026) La comunidad formativa del Seminario San Buenaventura vivió un momento significativo el jueves 5 de marzo con la bendición de la nueva sede de la capilla del seminario, durante una solemne celebración eucarística presidida por Helizandro Terán Bermúdez, Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Mérida, y concelebrada por el equipo formador integrado por el rector, vicerrector y los padres formadores de esta casa de formación sacerdotal.

La celebración reunió a seminaristas, colaboradores y miembros de la comunidad eclesial que acompañan el proceso formativo de los futuros sacerdotes. En el marco de la liturgia, se realizó el rito de bendición de la nueva sede, un signo que, dentro de la riqueza simbólica de la celebración litúrgica, posee un profundo significado espiritual.

La liturgia de la Iglesia, en su tradición, utiliza espacios, objetos y signos visibles para expresar realidades espirituales. En este contexto, la sede ocupa un lugar de honor dentro del espacio celebrativo, pues representa la presencia de Cristo que preside la asamblea, enseña y conduce a su pueblo.

Más allá de su dimensión funcional, este elemento litúrgico se entiende como un signo teológico que recuerda el ministerio de quien preside la celebración en nombre del Señor.

Desde los primeros siglos del cristianismo, la sede del celebrante ha sido considerada un símbolo de la autoridad espiritual, comprendida no como poder humano, sino como servicio al pueblo de Dios y custodia de la fe. En este sentido, la tradición de la Iglesia ha resaltado que quien preside la celebración está llamado a ejercer su ministerio como signo de la presencia de Cristo, Buen Pastor.

En esta misma línea, las enseñanzas de Benedicto XVI recuerdan que quien ocupa la sede debe hacerlo con conciencia de que el poder confiado por Cristo es, ante todo, un mandato de servicio. Así, el celebrante está llamado a “desaparecer” para que sea Cristo quien resplandezca en medio de la comunidad reunida.

Con la bendición de este nuevo signo litúrgico, la comunidad del Seminario San Buenaventura fortalece el sentido espiritual de su capilla, lugar donde diariamente se celebra la Eucaristía y se alimenta la vida de oración de los seminaristas.

Durante la celebración también se expresó un especial agradecimiento a los miembros de la Fundación Amigos del Seminario (FASAM) y a todos los colaboradores que, con su generosidad y apoyo, hicieron posible la realización de este importante signo para la vida litúrgica del seminario.