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Seminario Arquidiocesano San Buenaventura y la Universidad de Los Andes celebran 241 años de historia, fe y conocimiento

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A 241 años de su fundación, el Seminario Arquidiocesano de Mérida y la Universidad de Los Andes (ULA) conmemoraron su legado como instituciones hermanas que, desde 1785, han marcado el rumbo espiritual y académico de la región andina

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(26-03-2026) En un encuentro que reafirma los lazos entre la fe y el saber, el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida y la Universidad de Los Andes (ULA) conmemoraron este jueves 26 de marzo el 241.° aniversario de su fundación, efeméride que se cumple oficialmente el próximo domingo 29 de marzo, coincidiendo este año con el Domingo de Ramos.

Debido a la cercanía con el inicio de la Semana Santa, la comunidad universitaria y eclesial decidió adelantar la tradicional Eucaristía de Acción de Gracias, propiciando un espacio de encuentro más íntimo entre estudiantes, docentes, autoridades y fieles antes del asueto de la Semana Mayor.

La ceremonia tuvo lugar en la capilla del seminario y fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán Bermúdez, acompañado por el equipo formador del seminario, sacerdotes de la arquidiócesis, así como autoridades rectorales, decanales y exautoridades de la ULA.

Un legado de más de dos siglos

La historia de ambas instituciones se remonta al 29 de marzo de 1785, cuando el obispo Fray Juan Ramos de Lora fundó en Mérida una casa de estudios destinada a la formación de jóvenes con vocación sacerdotal, donde se impartían enseñanzas en religión, latín y humanidades.

De aquella semilla surgirían, con el paso del tiempo, el Seminario San Buenaventura y la Universidad de Los Andes, consolidándose como pilares fundamentales del desarrollo espiritual, académico y cultural de la región andina y de Venezuela.

A lo largo de más de dos siglos, ambas instituciones han mantenido un vínculo estrecho: el seminario como espacio de formación moral y espiritual, y la universidad como centro de pensamiento crítico, investigación científica y difusión del conocimiento.

Fe, palabra y compromiso

Durante la homilía, Monseñor Terán destacó el valor de la fe como eje central de la vida cristiana, inspirándose en la figura de Abraham y su confianza en las promesas de Dios, así como en el mensaje de Jesucristo en el Evangelio.

Subrayó que “creer no es solo conocer, sino vivir conforme a la palabra”, invitando a los presentes a una reflexión profunda sobre la coherencia entre fe y vida.

Asimismo, señaló que tanto el seminario como la universidad “siguen siendo ámbitos privilegiados para vivir el Evangelio”, resaltando la misión de la academia en la construcción del conocimiento y su papel en la sociedad contemporánea.

El arzobispo también reconoció los desafíos que enfrenta actualmente el sistema universitario venezolano, al tiempo que hizo un llamado a preservar estos espacios como medios para el crecimiento personal, la movilidad social y la construcción de un futuro esperanzador.

Por su parte, el rector de la ULA, Mario Bonucci, expresó su agradecimiento a quienes hicieron posible la celebración y destacó la importancia de mantener viva la tradición de realizar este acto de manera conjunta entre ambas instituciones. En sus palabras, evocó la figura del fundador, fray Juan Ramos de Lora, resaltando su visión, determinación y legado.

“En apenas cinco años sembró una semilla que hoy sigue dando frutos. Nuestro mayor acto de resistencia es mantener esta universidad de puertas abiertas”, afirmó.

El padre Ramón Paredes, rector del Seminario, subrayó la trascendencia histórica de ambas instituciones, destacando su capacidad de resiliencia en medio de contextos adversos.

“Mientras el seminario custodia la llama del espíritu, la universidad expande los horizontes del saber. Ambas son las dos alas de un mismo espíritu”, expresó.

En su intervención, hizo énfasis en la necesidad de formar integralmente a las nuevas generaciones, uniendo excelencia académica con valores éticos y espirituales.

“El conocimiento sin valores es una herramienta vacía, pero la sabiduría guiada por la integridad es capaz de transformar el mundo”, afirmó.

La conmemoración de estos 241 años no solo evocó el pasado, sino que reafirmó el compromiso de ambas instituciones con la formación de ciudadanos íntegros, profesionales competentes y servidores comprometidos con la sociedad y el Evangelio.