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Pbro. Edduar Molina
(27-03-2026) La Iglesia venezolana, por medio del departamento de Familia e Infancia del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano, nos invita a celebrar la “Semana por la Vida 2026”. Bajo el lema: “Alégrate, donde Dios habita, la vida sana”; se busca promover la defensa de la vida desde su concepción y hasta su muerte natural.
Del 19 al 25 de marzo de 2026, solemnidad de la Anunciación del Señor, la Iglesia en Venezuela celebró esta jornada semanal inspirada en el misterio de la vida, reafirmando su vocación y misión de protección y promoción de la dignidad de toda persona, don sagrado de Dios. Tal como lo afirmó el Papa León XIV: “La protección del derecho a la vida constituye el fundamento indispensable de cualquier otro derecho humano”.
Desde una mirada integral, la importancia de la vida en todas sus formas, inspirada en el magisterio de la Iglesia que nos recuerda que un nacimiento trae esperanza y calidad de vida, solo es compatible cuando existe dignidad en la persona humana. El mismo Señor nos ha dicho: “He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).
La misión de cada cristiano, consciente de su vocación/misión, es defender, promover, respetar y amar la vida, como tarea que el mismo Dios confía a cada persona. Una verdadera defensa de la vida implica promover el desarrollo humano integral de todos y respetar la vida, desde una perspectiva de respeto absoluto; lo han dicho nuestros obispos en diferentes oportunidades y documentos.
En su mensaje para esta jornada, la Iglesia nos indica que la defensa de la vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia. “La biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado”.
Sin dejar de lado la preocupación por muchas legislaciones, en varios países, que pretenden elevar el aborto a la categoría de “derecho”, incluso con rango constitucional o en cartas de derechos fundamentales.
El aborto —subrayan los obispos— nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana. Además de otras amenazas contra la vida humana, como la eutanasia, la pena de muerte y la guerra, entre otras.
En Estados Unidos, para el año de 1999, nace el proyecto “Raquel”, servicio pastoral diocesano, para ayudar a mujeres después del aborto provocado, ofreciendo un enfoque integral para la curación de cualquier persona afectada por el aborto provocado, con el apoyo compasivo de personal capacitado, sacerdotes y profesionales de la salud mental con licencia, quienes comprenden esta experiencia de dolor no resuelto, el trauma y la pena, con el máximo cuidado, compasión y sensibilidad.
En el año 2012, la pastoral familiar de Mérida asume este modelo, como programa pastoral, para ayudar a las familias en el fomento y resguardo de la cultura de la vida. Se hace más visible en nuestra Parroquia San Miguel Arcángel, bajo el nombre de “Proyecto Esperanza”, con una hermosa actividad, la bendición de los vientres después de una misa dominical.
El pasado sábado 21 de marzo, el pueblo de Mérida realizó la gran caminata por la vida, bajo el lema: “Elijo la vida, como regalo de Dios”, desde la Iglesia San Juan Bautista de Milla y hasta la Iglesia de San Miguel Arcángel, en donde participaron centenares de personas, junto al alcalde de la ciudad, representantes de la Iglesia, colegios, movimientos y grupos de apostolado, todos unidos en la custodia del don más sagrado: la vida humana.
Mérida, 26 de marzo de 2026
La actividad concluyó con la santa misa, presidida por el padre Jean Carlos Loaiza, animada por “Proyecto Esperanza”, junto a una vendimia y tarima con grupos culturales. Quienes motivaron a apostar por la vocación de servicio a la dignidad humana. Las actividades continuaron hasta el miércoles 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación de María, con la bendición de vientres, la oración por aquellas mujeres que no pueden concebir un hijo y la presentación de los aún no bautizados.
Los invitamos a formar parte de este proyecto provida; acérquense a la parroquia y soliciten información, para que pongan sus talentos al servicio de la defensa de la vida. Que el Dios de la vida nos ayude en esta importante misión, pasar por el mundo como Jesús, “dando vida en abundancia” (Jn 10,10).