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Mérida dio inicio a la Semana Santa con la XLI edición del Viacrucis de la Montaña, una jornada marcada por la lluvia y el fervor de miles de fieles. Bajo la guía de Monseñor Helizandro Terán, el recorrido de este lunes transformó las calles en un escenario de fe viva, donde grupos juveniles de diversas parroquias escenificaron la Pasión de Cristo en una ruta diseñada para la integración y participación de toda la familia
Prensa Arquidiócesis de Mérida/Fotos: Emmanuel Rivas
(30-03-2026) Bajo una persistente lluvia que no amilanó el fervor de la feligresía, la ciudad de Mérida celebró este lunes la edición número 41 del Viacrucis de la Montaña.
Esta importante y emblemática tradición fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, marcando con solemnidad el inicio de la Semana Santa en la entidad andina.

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Organizado por la Vicaría para la Pastoral Juvenil, esta edición del viacrucis de la montaña se desarrolló en el marco del Año Arquidiocesano de la Espiritualidad. Bajo el lema «Guiados por el Espíritu», transformándose en una manifestación de la «Iglesia en salida», donde pastores, seminaristas y el pueblo de Dios se unieron para recordar el trayecto de Jesús desde el Pretorio de Pilato hasta el Calvario.
Una muestra de fe y entrega del pueblo merideño
El Viacrucis de la Montaña nació tras la visita del Papa Juan Pablo II a Mérida en 1985, instaurado por el entonces obispo auxiliar de Mérida, Monseñor Baltazar Porras, convirtiéndose en un patrimonio espiritual de los merideños.
Lo que comenzó hace cuatro décadas como un gesto de devoción, hoy es una cita obligada para miles de familias que buscan redescubrir el sentido del sufrimiento como vía para la redención.
En esta edición, se mantuvo la ruta que parte desde el Palacio Arzobispal hasta la Parroquia Universitaria “Jesús Maestro”. Este trayecto permite que niños y personas de la tercera edad participen activamente, superando las limitaciones geográficas que presentaba la ruta original hacia el sector Doña Rosa, cerca de la segunda estación del teleférico.
El protagonismo de los grupos de apostolado
La jornada destacó por la participación de diferentes grupos juveniles y de apostolados, quienes tuvieron la responsabilidad de escenificar cada una de las estaciones del camino a la cruz.
Lejos de ser una simple representación teatral. Fue un «cuadro viviente» donde cada estación relató un episodio de la Pasión y Muerte de Jesús, con realismo, fe y profundo respeto.
- San Rafael de Mucuchíes: Representado por los grupos Kairós (1.ª estación) y Pasión Viviente La Mucuchache (6.ª estación).
- Tabay: El grupo Getsemaní de la parroquia San Antonio de Padua se encargó de la 2.ª y 3.ª estación.
- El Chama y Belén: Las estaciones 4.ª y 5.ª fueron recreadas por los grupos Carisma y Shalom, respectivamente.
- La Milagrosa: Responsables de la 7.ª y 8.ª estación, manteniendo la intensidad del trayecto.
- Ejido: Una presencia masiva con los grupos Resurrección, San Miguel Febres Cordero y Jerusalén, quienes cerraron las últimas estaciones del recorrido.
Mensaje del arzobispo: «Ser discípulos, no simples seguidores»
Al concluir el recorrido en la Parroquia Universitaria, se celebró la Solemne Eucaristía, concelebrada por un importante número de sacerdotes arquidiocesanos.
Durante su homilía, Monseñor Helizandro Terán retomó su compromiso con la juventud, enviando un mensaje directo sobre la coherencia de vida.
Enfatizó que el viacrucis no debe ser un acto de fe pasivo: «No podemos ser simples seguidores de Jesús, tenemos que ser jóvenes discípulos del Maestro«, señaló.
El arzobispo instó a los presentes a no temer a una sociedad consumista, recordando que la verdadera garantía de un futuro maravilloso reside en cimentar la vida sobre los valores del Evangelio: la paz, la justicia y la fraternidad.
Un cierre de fe y esperanza
A pesar del clima, el pueblo merideño acompañó durante todo el recorrido con cánticos y oraciones, recordando que el camino de la Cruz no termina en la muerte, sino en la esperanza de la resurrección.
Con el cierre de esta XLI edición, la Arquidiócesis de Mérida invita a toda la colectividad a vivir los días santos en familia, abriendo el corazón a la vida espiritual y al encuentro con el prójimo.




























