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El Seminario San Buenaventura realizó «Un canto por Venezuela»

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La feligresía merideña se reunió en la casa de formación sacerdotal para vivir una tarde de adoración y oración a Jesús Sacramentado, ofrecida por los hermanos venezolanos que sufren y padecen por los desastres 

César Briceño/Pasante ULA 

A los pies del Santísimo Sacramento, el Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida congregó a un grupo de coros parroquiales para elevar una oración por todos los afectados por los terremotos del pasado 24 de junio en Venezuela. 

La actividad que antes era denominada como “La voz del seminario” fue realizada este sábado, 11 de julio, en el marco de las fiestas de San Buenaventura, bajo la premisa de la cita bíblica del evangelio de Mateo: «Señor, sálvanos que perecemos» (Mt 8,25).

Como comunidad arquidiocesana, Mérida reconoce en la unidad de la Iglesia ese sentir que une a los pueblos por la cruz, que acerca a cada cristiano al padecer del prójimo. Por ello, este momento fue propicio para pedir por aquellos hermanos que, aun sin conocerlos, son parte de la iglesia de Cristo. 

A través del canto, la oración llega a cada venezolano que sufre las consecuencias de los desastres y acompaña a las almas que perecieron durante los eventos recientes. 

El padre Emerson Mora, formador del seminario, fue el encargado de dirigir la tarde de adoración donde, postrado ante la presencia de Cristo Eucaristía, inició junto a los grupos participantes con una plegaria comunitaria por todos los hermanos que sufren las pérdidas físicas y materiales de los desastres.

Una súplica con canto y sentimiento 

El primer grupo, proveniente de la parroquia Inmaculado Corazón de María de Los Curos, aperturó la alabanza musical con la intención especial de orar por los cientos de damnificados que esperan volver a construir un hogar. 

Por su parte, el coro María Espejo de Luz, de la Rectoría Nuestra Señora del Espejo, ofreció su canto por todos los que han perdido a sus familias en los últimos días, por aquellos que siguen en la búsqueda de sus seres amados, que permanecen bajo escombros.

Los cantantes expresaron un mensaje de aliento por los más desfavorecidos y recordaron la importancia de mantener la confianza en Dios, pese a los momentos difíciles que atraviesa el país. 

«Adoramos, bendecimos y glorificamos a Dios, no solo en la dicha, también en el dolor. Sin importar la desesperación, el desánimo, la incomprensión de su voluntad, Venezuela sigue postrada a sus pies», destacaron los músicos. 

Por las vocaciones sacerdotales después de la tragedia 

Los seminaristas que se forman en esta casa de estudios, participaron en un espacio de oración por las vocaciones sacerdotales, especialmente por los seminaristas de la diócesis de La Guaira, para que, pese a perder su casa de formación, puedan permanecer unidos en el amor a Cristo. 

«Que en medio del caos, las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, sirvan de refugio espiritual para todos los afligidos», destacaron los formandos. 

Con este festival, los seminaristas comparten su oración cercana para con los pueblos afectados y, afirman así, su entrega por Cristo, por la Iglesia y por la salvación de las almas, esperanzados de que Venezuela se levantará por el amor y la sangre de Cristo.