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Legión de María: 105 años de oración y acompañamiento

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La oración, el apostolado y la devoción a la Santísima Virgen María fueron el centro de la celebración que reunió este domingo a los legionarios de la Arquidiócesis de Mérida, para conmemorar los 105 años de fundación de la Legión de María

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(07-09-2026) En un ambiente de fe, oración y acción de gracias, los miembros de los diferentes presidium de la Legión de María que hacen vida en la Arquidiócesis de Mérida se congregaron el domingo 6 de septiembre en la Basílica Menor Catedral Inmaculada Concepción para unirse a la celebración de los 105 años de la fundación de la Legión de María a nivel mundial.

La Santa Eucaristía fue presidida por monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida, y concelebrada por los sacerdotes José Gregorio Méndez, párroco de Catedral, y Carlos Araujo, asesor de la Legión de María.

La celebración permitió a los legionarios de la Iglesia merideña dar gracias a Dios por los 105 años de historia, oración y apostolado de este movimiento mariano, que desde su fundación ha extendido su misión evangelizadora en diferentes lugares del mundo.

Durante su homilía, monseñor Helizandro Terán saludó a los legionarios y legionarias, directores espirituales, oficiales, miembros activos y auxiliares presentes, destacando la alegría de la Iglesia al unirse a esta importante conmemoración.

El arzobispo recordó que la Legión de María nació el 7 de septiembre de 1921 en Dublín, Irlanda, cuando el siervo de Dios Frank Duff se reunió con un grupo de laicos que tenían como objetivo común venerar a la Santísima Virgen.

«Lo que comenzó un 7 de septiembre de 1921 hoy es un árbol gigante que extiende sus ramas por todo el mundo, llevando consuelo a los enfermos, esperanza a los afligidos y el Evangelio a cada rincón», expresó.

Asimismo, señaló que estos 105 años representan mucho más que una cifra, pues es la expresión de innumerables rosarios elevados, visitas realizadas a hogares y hospitales y de tantas personas que han encontrado a Jesucristo por medio de la Santísima Virgen María.

Al reflexionar sobre el Evangelio del domingo, monseñor Terán invitó a los presentes a profundizar en el verdadero significado de reunirse en nombre de Cristo.

Explicó que la vida de la Iglesia no puede vivirse por costumbre, rutina o inercia, sino desde una auténtica conversión y con el firme propósito de tener a Jesucristo como centro de la vida.

«Cuando dos o tres se reúnen para tener a Jesús como la única referencia de su vida, está el Espíritu del Señor animando la vida y el corazón de aquellos que se reúnen», manifestó.

En este sentido, exhortó a los legionarios a cuidar, consolidar y profundizar sus espacios de encuentro, oración y apostolado, haciendo del Evangelio el horizonte de su vida cristiana.

«La renovación de la Iglesia comienza siempre en el corazón de dos o tres creyentes que se reúnen en el nombre de Jesús para vivir el Evangelio de Jesús», afirmó.

Monseñor Helizandro Terán recordó que la Legión de María no se sostiene únicamente por las fuerzas humanas, sino por la fe y la acción conjunta del Espíritu Santo y de la Virgen María en la obra de la redención.

Destacó que un legionario o legionaria no actúa en su propio nombre, sino como parte de un ejército espiritual, cuyas armas no son la violencia ni la imposición, sino «el Santo Rosario, la meditación, la humildad y, sobre todo, la caridad fraterna».

El arzobispo hizo especial referencia al servicio apostólico que los miembros de la Legión realizan en las comunidades, particularmente a quienes atraviesan situaciones de necesidad.

«En cada visita al enfermo, en cada folleto entregado, en cada oración compartida en el presidium, es María misma quien a través de ustedes sigue abrazando a la humanidad sufriente», expresó.

Finalmente, el arzobispo invitó a dar gracias por todos los legionarios que han partido a la Casa del Padre y a pedir por la perseverancia de quienes continúan desarrollando esta misión apostólica.

«Que al salir de esta Santa Misa renovemos espiritualmente todos nuestra consagración a María, nuestra Madre, con el firme propósito de seguir siendo esos soldados fieles que, de la mano de nuestra Capitana y Mediadora, María Santísima, podamos seguir edificando el Reino de Dios entre los hombres», concluyó.

La Arquidiócesis de Mérida se sumó así a la conmemoración mundial de los 105 años de la Legión de María, renovando entre los miembros de los diferentes presidium el compromiso de continuar sirviendo a la Iglesia desde la oración, el apostolado y la caridad, siguiendo el ejemplo y la intercesión de la Santísima Virgen María.