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En el marco de la semana nacional en su honor, la comunidad eclesial rinde homenaje al iniciador del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en el país y reitera su oración por la pronta beatificación y canonización de su causa
Argelys Torres/CNP 25.528

(15-10-2026) Un 14 de octubre, el padre Cesáreo Gil Atrio volvió a la Casa del Creador. A 29 años de su partida física en el año 1997, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad y la Iglesia viva en Venezuela conmemoran a un hombre incansable de una vida entregada sin reservas, marcada por un «sí» constante a Dios y por un legado transformador que caló profundamente en miles de laicos tanto en el país como en el mundo.
Nacido en Orense, España, el 14 de mayo de 1922 y perteneciente a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús, el Padre Cesáreo arribó a territorio venezolano en abril de 1959 impulsado por un ferviente espíritu evangelizador.
En esta tierra se convirtió en el gran pionero del movimiento al dirigir el histórico primer Cursillo de Cristiandad el 20 de agosto de ese mismo año, llevado a cabo en el Colegio La Salle de La Colina, en Caracas, marcando el inicio de una huella imborrable en la pastoral eclesial venezolana.
A lo largo de casi cuatro décadas de intensa labor eclesial, el entrañable «Cura Gil» consagró su acción a impregnar los distintos entornos con la luz del Evangelio.
Su trayectoria abarcó la orientación vocacional de numerosos jóvenes hacia el sacerdocio y la vida consagrada, el acompañamiento formativo del laicado, así como la consolidación de la pastoral social y los medios de comunicación mediante la labor del Secretariado Nacional y la Editorial Trípode, destacándose además como un prolífico escritor y promotor de obras.

En esta conmemoración, enmarcada dentro de la semana nacional dedicada a promover su vida y obra, la comunidad de cursillistas renueva su compromiso con el mensaje evangélico e invita a toda la feligresía a unirse en oración permanente.
El llamado es a pedir con fe por el avance de su causa de beatificación y canonización, con el anhelo de ver elevar a los altares a este abnegado pastor para la gloria de Dios y bendición de la Iglesia en Venezuela.
Desde el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de Mérida, los dirigentes se unen a las actividades programadas para seguir fortaleciendo ese camino de oración por la pronta beatificación del Siervo de Dios.