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La celebración fue presidida por monseñor Helizandro Terán, quien también bendijo las imágenes de San Pablo Apóstol, la Virgen María y San José que acompañarán la vida de la capilla
Prensa Arquidiócesis de Mérida

(21-09-2026) Con una celebración eucarística presidida por monseñor Helizandro Emiro Terán Bermúdez, arzobispo metropolitano de Mérida, el domingo 20 de septiembre fue consagrado el altar de la capilla de la Casa del Apostolado Seglar Pablo VI, sede del Movimiento de Cursillos de Cristiandad en la Arquidiócesis de Mérida.
La Eucaristía estuvo marcada también por la bendición de tres imágenes que desde ahora presidirán este espacio de oración y encuentro: San Pablo Apóstol, patrono del Movimiento de Cursillos de Cristiandad; la Virgen María, cuya presencia acompaña la vida y las actividades del movimiento; y San José, presentado como testimonio del servicio silencioso, el trabajo y la entrega.
Durante la celebración, monseñor Terán felicitó a los cursillistas por el esfuerzo realizado para embellecer y disponer esta capilla dedicada al Señor, expresando su deseo de que el lugar sea fuente de bendiciones para quienes allí se reúnan para alabar y bendecir a Dios.
En su homilía, el arzobispo reflexionó a partir del Evangelio correspondiente a la parábola de los trabajadores de la viña, destacando que esta enseñanza presenta a Dios como padre bueno de todos, cuya acción no puede ser limitada por los criterios humanos.
“Dios es Dios y porque es Dios es distinto de nuestro modo de pensar”, señaló, al recordar que los planes y caminos de Dios no corresponden necesariamente a los parámetros humanos. En este sentido, invitó a los miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad a vivir su fe con una actitud abierta a la acción de Dios en todas las personas.
Monseñor Terán advirtió también sobre el riesgo del proselitismo entendido como la pretensión de considerarse propietarios de Dios o de pensar que unos son buenos y otros malos. Al mismo tiempo, reafirmó el valor de la fe católica y de la Iglesia fundada en Cristo, subrayando que esto no significa que el amor de Dios pueda ser limitado o reservado exclusivamente a quienes pertenecen visiblemente a la Iglesia.
Hacia el final de su reflexión, el arzobispo retomó la exhortación de san Pablo a vivir “una vida digna del Evangelio de Cristo”, invitando a los presentes a dejar que Dios actúe desde su gratuidad y amor.

Durante la jornada también se agradeció a todas las personas que han contribuido con su trabajo y sus aportes a la construcción y adecuación de la capilla de la Casa del Apostolado Seglar Pablo VI.
Este espacio ha sido escenario de numerosas experiencias de fe y conversiones de hombres y mujeres que, después de vivir la experiencia del Cursillo, continúan su camino de formación, oración y apostolado a través de las distintas actividades del movimiento.
Luego de la Eucaristía, los miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad participaron en el retiro de inicio de actividades, con el que retomaron su programación después del período de receso correspondiente al mes de agosto.
El retiro, dirigido por el asesor del movimiento, padre Ronald Rojas, estuvo centrado en tres dimensiones de la vida del cursillista: la vivencia de la gracia, la piedad y la fermentación del Evangelio en los ambientes.
Desde esta perspectiva, los participantes fueron llamados a llevar lo recibido en la experiencia de fe a los diferentes espacios donde desarrollan su vida cotidiana, dando testimonio y trabajando por la construcción del Reino de Dios.