Comunicaciones ArquiMérida

Presbiterio merideño y seminarista compartieron con el nuncio apostólico

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‎En su tercer día de visita oficial a la Arquidiócesis de Mérida, el Nuncio Apostólico, Monseñor Alberto Ortega Martín, se reunió con el clero merideño y con los seminaristas de la casa de formación arquidiocesana, para compartir el mensaje del Papa León XIV sobre la importancia de las vocaciones y de la misión pastoral de la iglesia

César Briceño/Pasante ULA

‎(30-09-2026) Monseñor Alberto Ortega Martín, nuncio apostólico en Venezuela, inició su tercer día de visita este martes 29 de septiembre con un encuentro fraterno con los sacerdotes de la Arquidiócesis de Mérida.

‎En la reunión con el clero merideño, el Nuncio destacó las dimensiones del ser humano que Cristo le exige a sus discípulos para poder vivir su mensaje evangélico. Una de las principales es la intimidad con Dios, que se encuentra desde la oración como canal principal de comunicación entre el Padre y sus hijos.

En su mensaje, recordó la visión del Papa Francisco y el Papa León XIV, quienes señalaron algo muy importante para la Iglesia, que va ligado a la misma intimidad de los hijos de Dios, y es el hecho de no excluir a nadie. Los sacramentos deben arropar a todos, eso acerca a los laicos a la santidad.

‎La familia como principal foco de evangelización

Además, expresó su postura sobre la importancia de la familia para mantener viva la iglesia, esa misma iglesia familiar que han pedido los pastores desde el papa San Juan Pablo II.

‎«Los sacerdotes deben hacer un arduo trabajo pastoral con las familias. El hogar es el núcleo que mueve a la Iglesia Católica, eso fortalece el camino de santificación», señaló monseñor Ortega Martín.

‎Durante el encuentro, los vicarios pastorales y directores de departamentos dieron balance sobre las actividades y eventos realizados en los últimos meses.

La Vicaría de Patrimonio, liderada por el padre Edduar Molina, presentó al equipo de trabajo, así como la visión y el sentido con el que nace este espacio, dedicado a preservar la memoria histórica de la Iglesia merideña.

La Vicaría de Educación, asesorada por el padre Leonardo Angulo, entregó su balance sobre el VI Congreso de Educadores Católicos y el trabajo educativo que se realiza, con la mirada puesta en Dios en medio de los más pequeños del reino.

Asimismo, el padre John Chacón resaltó las actividades realizadas por los monaguillos y la estadística de los servidores repartidos en las diferentes parroquias.

‎El padre Duglas Briceño, presentó el balance de la Vicaría para las Comunicaciones, con el trabajo que han realizado desde el año 2025 hasta la actualidad.

‎El seminario como espacio de conocimiento y crecimiento espiritual

‎Aparte del encuentro fraterno, la oportunidad fue propicia para bendecir la cancha del Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida, que fue acondicionada para iniciar el año académico, y que recibe en este periodo a un nuevo grupo de seminaristas.

‎Durante la tarde, el Nuncio compartió un espacio de diálogo, música y espiritualidad con los seminaristas que forman parte del Seminario San Buenaventura. Los jóvenes le dedicaron una serenata emotiva con canciones inéditas sobre su vida y camino pastoral, escritas por ellos mismos.

‎El padre Ramón Paredes, rector del Seminario, dio las palabras de bienvenida y recorrió los espacios con el embajador del Vaticano, donde mostró los lugares comunes de encuentro y oración de los seminaristas.

‎Para concluir la jornada, monseñor Ortega le dirigió unas palabras a los seminaristas, donde expresó su cercanía con el proceso de formación y con el carácter de la vocación a la vida consagrada, que no debe ser impuesta, pero sí requiere de oración profunda y acompañamiento.

‎«La vocación viene directamente de Dios. Quien ingresa al seminario debe estar motivado por Dios, no porque el mundo los obligue. Después de la motivación, es necesario el acompañamiento, para atender al llamado a tiempo», expresó el prelado.

‎En un espacio de reflexión y oración, los seminaristas pudieron dialogar de forma cercana con el representante del Santo Padre, expresando sus inquietudes y vivencias dentro del camino formativo.

‎Para concluir, Monseñor Ortega reflexionó sobre la necesidad de mantener la pastoral vocacional animada, para poder continuar sumando vocaciones a las filas del seminario, ya que son la cuna de la Iglesia.

‎«El seminario debe ser la niña de los ojos de la iglesia, porque es donde se forman los futuros pastores que guiarán al pueblo de Dios», concluyó el Nuncio.