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Memoria en custodia:  El paso misionero del Nuncio Apostólico por Mérida

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Pbro. Edduar Molina Escalona

Desde el pasado 26 de septiembre y hasta el 4 de octubre, nuestra Arquidiócesis de Mérida se llenó de renovada esperanza, con la visita del representante del Santo Padre León XIV en Venezuela, Monseñor Alberto Ortega Martín, en el marco del año jubilar Coromotano “Bajo tu manto, Venezuela se renueva”.

Luego de participar de los actos oficiales de toma de posesión del nuevo Obispo de la Diócesis de Barinas, el merideño Monseñor Juan de Dios Peña, acompañado por nuestro Arzobispo Helizandro Teràn y un grupo de sacerdotes, fue recibido la noche del sábado 26 de septiembre, en la población de Santo Domingo, en medio de un hermoso acto cultural. La comunidad junto a su alcaldesa y autoridades presentes dieron la más calurosa bienvenida a tan ilustre visitante.

Por la mañana del domingo 27 celebró la eucaristía, con homilía, en la que hizo un llamado a continuar por los caminos de la sinodalidad, recordando la invitación a construir juntos una Iglesia unida, en constante escucha y solidaridad.

En horas de la tarde, San Rafael de Mucuchíes, lo recibiò con una creación cultural de nuestros páramos andinos, en un vibrante encuentro con los laicos, representantes de los movimientos y cofradías.

El lunes 28 la jornada se aperturó con el recibimiento en el mercado artesanal de La Variante, bajo un cálido recibimiento encabezado por la comunidad indígena de los Quinaroes, junto a los niños de la escuela “Ciudad de Lagunillas” y numerosos feligreses. Trasladado en vehículo antiguo, hasta la entrada lagunillense, la cultura local se hizo presente con la representación de los “Locos de San Isidro” y los niños del sistema nacional de orquestas con piezas musicales propias.  La eucaristía fue animada por todos los sacerdotes del arciprestazgo, junto a sus comunidades. El representante del Papa nos invitó a vivir este encuentro como una oportunidad para fortalecer la comunión y caminar unidos.

La jornada cerró con la bendición de la Clínica Cáritas en la Parroquia Santa Bárbara de Mérida. “La obra de Cáritas es la expresión del amor de Dios de una manera especial con aquellos que más lo necesitan. La presencia de la Iglesia no es solo espiritual, sino también tangible en el servicio a quienes sufren y necesitan una mano amiga”, manifestó.

El día de san Miguel Arcángel, el Señor Nuncio acompañó la reunión general de clero, compartiendo momentos de verdadera comunión y escucha de los sacerdotes, con la participación de las diversas pastorales. A los presbíteros nos invitó a mantenernos alegres, a vivir el servicio con entusiasmo y fe, a predicar el rostro vivo de Cristo.

Aprovechó para encontrarse con los seminaristas y formadores de nuestro seminario “San Buenaventura”, manifestando su cercanía con el proceso de formación y enfatizando que la vocación a la vida consagrada no es impuesta, pero sí requiere de oración profunda y acompañamiento.

Por la tarde, fue recibido por la Comunidad de San Miguel de El Llano para presidir su fiesta patronal, momento propicio para la bendición de la nueva sede del templo parroquial, celebración litúrgica concelebrada por los obispos que fueron sus párrocos, Monseñor Gerardo Salas Obispo de Acarigua-Araure y Monseñor Alfredo Torres, Obispo emérito de San Fernando de Apure, junto a nuestro Arzobispo Monseñor Helizandro Terán y un buen número de sacerdotes, una multitud de fieles y devotos renovaron su devoción al arcángel defensor en las batallas de las almas.

El miércoles 30 el valle del Mocotíes abrió sus puertas para dar entusiasta bienvenida, con la visita a Santa Cruz de Mora, Tovar y Bailadores. En el Santuario de Regla-Tovar, celebró la santa misa, junto a los sacerdotes del arciprestazgo. En Bailadores recordó el llamado papal a promover la paz y las culturas del encuentro, y manifestó su alegría por conocer de cerca las fiestas y tradiciones vinculadas a San Isidro Labrador, arraigadas en esta región y que, expresó, evocan sus raíces madrileñas.

En el primer día de octubre, la agenda comenzó con el encuentro con las autoridades y la sociedad civil, en el “salón del trono” del palacio arzobispal, memorable espacio para hacer memoria agradecida por el centenario de la visita del primer nuncio Apostólico en Mérida, Monseñor. Felipe Cortesi (1926-2026). Volviéndose a repetir el rito de sentar al señor Nuncio en el “canapé del Obispo de Jericó” y tocar las campanas milenarias, el nombre de Monseñor Alberto Ortega, quedó grabado en este asiento de honor que honra a los ilustres visitantes eclesiásticos a nuestra Ciudad. Se hizo la presentación del libro: “Monseñor Bosset, VIII obispo de Mérida, profeta de su tiempo” de mi autorìa.

En sus palabras dijo: “De parte del papa León XIV traigo ese mensaje que es tan importante para todos, el mensaje de paz, de convivencia, de la construcción de una sociedad grande para todos”.

Hubo visita y la eucaristía en el HULA, con la oración por los enfermos.

El día cerró con la solemne eucaristía de elevación a Basílica menor al Santuario “San Buenaventura” de Ejido.  Acompañados por varios obispos, sacerdotes, autoridades y pueblo ejidense, en su homilía, el representante del Papa explicó que la importancia del templo radica en que conduce al encuentro con Cristo, verdadero templo de Dios. Recordó que, así como el edificio es consagrado al Señor, los cristianos también están llamados a ser templos vivos del Espíritu Santo.

Los días 2 y 3 de octubre, el Nuncio madrileño, viviò la aventura de recorrer los caminos del sur, desde San José de Acequias, Mucutuy, dejando constancia de su visita con la bendición del “Cristo del páramo” signo de misericordia divina en estas altas montañas. Luego su paso alegre por el histórico Mucuchachí, hasta culminar en la capital sureña Canaguá. ‎En su homilía, destacó la necesidad de fortalecer la oración por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa, ya que de estos pueblos han sido cuna de numerosas vocaciones.

El domingo 4 de octubre, día del pobre de Asís, la vida consagrada tuvo su encuentro con el representante del Romano Pontífice. El escenario fue la emeritense Capilla del Carmen, donde resaltó la importancia del desprendimiento personal de los consagrados a Cristo, único apego válido para la unión a la gracia del Espíritu. ‎Multitud de fieles y devotos de San Francisco emprendieron desde la Iglesia de Belén la gran peregrinación, acompañados por los frailes franciscanos menores, encabezados por la reliquia del santo hasta la Catedral donde se vivó la solemne eucaristía jubilar de los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís y la clausura de esta fructífera visita pastoral.

En sus palabras aseguró que el papa está en el corazón de Venezuela. El cariño hacia él está en todas partes” Agradeció también a las autoridades civiles y académicas de Mérida, y destacó que estar en estas tierras es un momento de gracia «donde debemos caminar juntos y unidos, con el arzobispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas (…). Qué bonito sentirnos todos familia, caminar juntos de la mano de Dios”.

Dios le pague querido mensajero de la paz y la esperanza, por hacernos presente la bendición del Papa, su magisterio y sus gestos de cercanía y amor por su pueblo.

Mérida, 7 de octubre de 2026.