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La Arquidiócesis de Mérida celebró el centenario de la presencia de los misioneros redentoristas.

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‎Hace 100 años que la Iglesia merideña recibió a la Congregación del Santísimo Redentor – Misioneros Redentoristas, quienes han llevado el mensaje evangelizador a todos los rincones de la arquidiócesis, dejando el símbolo de la cruz como señal de su paso por la tierra andina

César Briceño/Prensa Arquidiócesis de Mérida

‎La Arquidiócesis de Mérida se llenó de júbilo al celebrar el primer centenario de la llegada de la Congregación del Santísimo Redentor – Misioneros Redentoristas a las tierras andinas.

‎En 1866, el papa Pío IX le encomendó a los redentoristas la tarea de llevar la devoción por la advocación mariana del Perpetuo Socorro por el mundo; es por ellos que en la arquidiócesis se les confió el Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Iglesia La Tercera, como sede de su congregación de religiosos.

Provenientes de Barquisimeto, los redentoristas han propagado el mensaje cristiano por los rincones más alejados de la Iglesia merideña desde el año 1926. Lo hacen con un celo evangélico que buscaba demostrar la misericordia de Dios para con su pueblo.

Dejan con un celo evangélico que buscaba demostrar la misericordia de Dios para con su pueblo, dejando a su paso la marca del símbolo de la cruz en los lugares donde su palabra ha llegado.

‎‎Este viernes, 16 de octubre, además del centenario de la presencia de los redentoristas en Mérida, se celebró el tercer centenario del nacimiento de San Gerardo Mayela, ilustre misionero redentor que dio la vida por el servicio de la evangelización.

‎‎San Gerardo fue un joven dedicado, sabio y que se deleitaba en el amor por Dios y por la palabra. La Iglesia universal lo celebra como el patrono de las mujeres embarazadas y de los niños. ‎

‎En su honor y por la congregación de los redentoristas, se realizó la celebración de la eucaristía en la Iglesia La Tercera, presidida por el arzobispo metropolitano de Mérida, monseñor Helizandro Terán, en compañía del obispo emérito de la Diócesis de San Fernando de Apure, monseñor Alfredo Torres, y los sacerdotes del arciprestazgo.

‎Durante su homilía, monseñor destacó la alegría que siente la Iglesia merideña por celebrar estos acontecimientos que llenan de fervor a la congregación de los redentoristas.

‎«San Gerardo Mayela nos confirma que es posible cristificarse desde la humanidad de cada uno, por eso la iglesia merideña debe estar alegre. Hemos sido creados con Cristo y para Cristo, esa es una realidad que el santo joven nos recuerda con su testimonio de vida», expresó el arzobispo.

‎‎Asimismo, recordó el legado y la importancia de la presencia de los redentoristas en Mérida, quienes desde el primer momento se desplegaron de misiones a lugares rurales en las montañas, con frío y caminos difíciles.

‎«Los misioneros redentoristas han ido sembrando cruces de misión, pero especialmente sembrando la fe en los campesinos, jóvenes y familias merideñas», indicó monseñor Helizandro.

‎La imagen de María como centro de la congregación

‎Dentro de la celebración eucarística, la feligresía presentó la ofrenda del cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro, que fue entronizado en el santuario, para abrir así las puertas del templo por el año jubilar del Centenario de la presencia redentorista en Mérida.

‎‎Monseñor bendijo la imagen y la trasladó hasta el lugar donde reposará, para que los fieles peregrinos puedan orar y pedir su intercesión ante Dios en este año jubilar.

‎‎Además, fue presentado el escudo que simboliza a la congregación y que servirá como insignia del templo jubilar para que los visitantes puedan apreciar el mensaje misionero de los redentoristas.

‎‎La gratitud por el retorno de la congregación

‎‎Para concluir la celebración, el arzobispo agradeció el regreso de los misioneros a Mérida, quienes se habían ausentado por unos años de su labor pastoral en la iglesia andina.

‎‎También expresó su gratitud para con la feligresía, por el acompañamiento y la oración que ofrecen por los pastores y hermanos de la congregación redentorista. A los religiosos de la congregación los invitó a permanecer en oración y en misión con Cristo, quien siempre premia con su gracia a quienes se desgastan por llevar su mensaje.

‎«Hermanos redentoristas: no se cansen de decir que Dios es bueno, que es un padre misericordioso y nos acompaña en nuestro día a día. Además, Dios es el único capaz de ayudar a reconstruir nuestra iglesia venezolana, para vivir con la auténtica dignidad de sus hijos», concluyó el pastor.

‎La presencia de los redentoristas en medio de la Iglesia merideña, es un recuerdo de que los hombres son sacramento de Cristo y que, a ejemplo de San Gerardo Mayela, deben abrazar la cruz para unirse de manera definitiva al amor de Dios.