La Santa Misa Exequial fue presidida por monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida, y concelebrada por sacerdotes del clero merideño. Durante la celebración, la Iglesia local agradeció la vida y el ministerio sacerdotal de quien dedicó sus años al servicio de Dios y de las comunidades que le fueron encomendadas