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Jóvenes merideños se congregaron en el Festijoven 2026

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Un ambiente musical, un espacio de adoración eucarística y los testimonios misioneros llenaron la iglesia de San José Obrero durante el Festijoven 2026

César Briceño/Pasante ULA

(15-06-2026) La parroquia San José Obrero, de la Arquidiócesis de Mérida, fue la sede del Festijoven 2026, un evento organizado por las Obras Misionales Pontificias (OMP) y sus diferentes servicios misioneros que hacen vida en esta comunidad parroquial. 

El compartir juvenil que se realizó el pasado sábado, 13 de junio, contó con el acompañamiento del párroco, el padre Nelson Arellano, quien se encargó de dar la bienvenida a los participantes del festival. 

El lema que guió la jornada se relaciona directamente con el Año Arquidiocesano de la Espiritualidad, “Jóvenes guiados por el Espíritu”, y buscó conectar a los participantes con la acción del soplo de Dios en sus vidas. 

Yenny Guillén, miembro de OMP en la parroquia y organizadora del evento, comentó que la finalidad de esta actividad es motivar a los jóvenes a que descubran su servicio en la iglesia y entreguen sus talentos a Dios.

“En la parroquia queremos que los jóvenes conozcan más sobre los dones del Espíritu Santo y que, inspirados por ese Espíritu, puedan descubrir el carisma que tiene cada uno”, destacó la organizadora.

El encuentro por la misión

La actividad estuvo dirigida por la estación Siloé, un grupo de animación y cooperación misionera que hace vida en la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria de Bailadores y forma parte del servicio Jovenmision de la arquidiócesis. 

Los animadores iniciaron la integración grupal con cantos de avivamiento y dinámicas para romper el hielo, seguido de una dramatización por parte del grupo Kairoi, donde tocaron te

mas sobre las carencias actuales del mundo y su efecto en la juventud.

El equipo de danzas Latin Mix se hizo presente durante la tarde con la puesta en escena de varios números dancísticos, con temáticas de alabanza juvenil.

Uno de los momentos centrales llegó de la mano de Oriana Rodríguez, misionera que forma parte de Siloé, quien relató su testimonio de vida y su decisión de seguir a Cristo desde el carisma de la misión. 

Invitó a los jóvenes a no tener miedo de seguir a Dios, sin importar lo negativo de sus vidas, pues para ella, lo único indispensable es ser reflejo de Cristo en todo lugar y momento.

Oriana compartió sus vivencias dentro del grupo misionero y les pidió a los presentes abrazar a quienes están débiles en la fe, puesto que piensa que “todo lo bueno que se puede ver en una persona es obra de Dios, pero todo lo malo que puedan reflejar son ellos mismos, siendo humanos e imperfectos”.

La hermana Adianez Fuenmayor, directora arquidiocesana de OMP, para complementar el testimonio de la joven misionera, expresó su cercanía con los participantes y dedicó unas palabras en torno al lema del festival y la misión individual de cada joven.

“Es bueno que se pregunten, diariamente, sobre su misión en este mundo. No todos estamos llamados a cumplir el mismo destino, pero sí es necesario descubrir el plan que Dios nos tiene propuesto mediante el accionar del Espíritu”, destacó la religiosa. 

Los dones del Espíritu y el amor a la Eucaristía 

Seguidamente, los jóvenes participaron de una actividad reflexiva en donde, por grupos de trabajo, indagaron un poco sobre los dones del Espíritu Santo. Este espacio buscó que cada uno sintiera el pentecostés en su vida, para reavivar el fuego del amor de Dios. 

En la misma sintonía de oración, llegó el momento cumbre del encuentro. El padre Nelson, junto a la animación de la experiencia de Hakuna Mérida, amenizaron la velada y la acción de gracias durante la hora santa.  

Para concluir el festival, los animadores invitaron a los participantes a replicar esta actividad en sus parroquias, con el fin de captar más jóvenes para el servicio de Dios.