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La Arquidiócesis de Mérida celebró el Encuentro General de Monaguillos 2026

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Los servidores del altar se reunieron para celebrar el don que Dios les regaló mediante el carisma de ser monaguillos. Con cantos, oración y formación, los pequeños disfrutaron de una mañana de compartir y alegría en Cristo 

César Briceño/Pasante ULA

(01-08-2026) La Arquidiócesis de Mérida celebró este sábado, 1 de agosto, el Encuentro Arquidiocesano de Monaguillos, en las instalaciones del Seminario San Buenaventura de Mérida.

El encuentro inició desde tempranas horas de la mañana con el recibimiento de casi 470 niños y niñas en la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción. Allí se realizó la eucaristía en acción de gracias por el servicio de los monaguillos, presidida por Monseñor Helizandro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida. 

La Santa Misa empezó con una ronda de avivamiento y cantos para animar a los pequeños, quienes asistieron desde diferentes parroquias de toda la arquidiócesis. Con la respectiva alba, los servidores del altar ingresaron a la eucaristía revestidos con el traje formal que caracteriza a los monaguillos. 

Parte del clero merideño acompañó la eucaristía, concelebrada por el padre John Chacón, director de la Pastoral de Monaguillos de la arquidiócesis, quien se encargó de organizar todo el evento junto a su equipo de trabajo. 

Durante la homilía, monseñor destacó la importancia de la figura de los monaguillos en la iglesia y su misión de ayudar a los sacerdotes en primera fila, como participantes activos de la presencia de Cristo en el altar. 

«En la misa, el personaje principal es Cristo, y ustedes tienen el asiento de primera fila. Tienen el privilegio de ver de cerca el milagro más extraordinario del mundo: cuando el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor», expresó el arzobispo.

Además, explicó a los monaguillos las tentaciones a las que se ven expuestos cuando hacen el servicio al altar, recalcadas por el Papa Francisco y reforzadas por los obispos en cada diócesis. 

«La primera de las tentaciones de los pequeños monaguillos es la pereza, esa que no los deja salir del celular para asistir a misa. La segunda es la vergüenza, el miedo de que sean juzgados por amar a Cristo. La última es el protagonismo, ese que los lleva a preferir llamar la atención de las personas, sin importar si opacan a Cristo», detalló el prelado. 

Monseñor también invitó a los representantes a seguir en constante oración y acompañamiento en el camino de fe de los monaguillos, quienes son piezas fundamentales en la casa del Señor. 

Para finalizar la eucaristía, todas las escuelas de monaguillos presentes en la actividad ofrecieron un presente para Cáritas arquidiocesana, destinado a la atención de las familias afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio. 

Los monaguillos oraron por Venezuela 

En la misma sintonía, los grupos y parroquias elaboraron pancartas con oraciones y súplicas por los hermanos necesitados de las zonas afectadas por los terremotos. Los pequeños salieron en caravana por el centro de la ciudad, con cantos, alabanzas y el calor de un pueblo unido por la fe y el amor a Cristo. 

El recorrido inició a las afueras de la catedral y finalizó en el Seminario Arquidiocesano, donde se desarrollaron el resto de actividades propias del itinerario del encuentro. 

El seminarista Miguel Carrero fue el encargado de dirigir la charla formativa, que abordó la responsabilidad de los monaguillos en el servicio. Asimismo, contó con la participación y cercanía de sacerdotes y obispos de otras diócesis, quienes enviaron mensajes fraternos a los pequeños. 

El avivamiento y la animación llenaron el espacio durante largo rato. El coro parroquial de Santa Ana tocó un repertorio especial para los participantes, mientras que José Ramón Toro (Moncho), quien es miembro de Soldedi, con dinámicas animó la estadía de todos los presentes, inclusive de los representantes, quienes se integraron en ciertos momentos. 

Para finalizar, cuatro grupos juveniles distintos explicaron sus trabajos en una Expo-Carisma juvenil interactiva y dinámica. 

El llamado de Samuél, Soldado de Dios (SOLDEDI), Kairoi y el Movimiento Juvenil Salesiano se desplegó en los espacios del seminario para enseñar a los pequeños sus carismas y su acción pastoral dentro de la iglesia merideña.

El padre John Chacón agradeció la participación de todas las parroquias, de los sacerdotes que acompañaron y del arzobispo por hacer posible la actividad. También oró a Santo Domingo Savio y a San Tarcisio por la vocación de los pequeños servidores, para que se mantenga viva la llama de la fe en la vida de cada uno.

 

«Que el servicio de cada monaguillo se haga desde la entrega desinteresada de su vida, para que cada día sean el altar de Dios», agregó el sacerdote. 

Los monaguillos disfrutaron de una jornada llena de amor, compartir y servicio, cargada de sorpresas y detalles que ayudan a reforzar su camino en la fe y a fortalecer los valores y principios que la arquidiócesis promueve.