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Del 16 al 26 de julio, la parroquia San Rafael Arcángel, en San Rafael de Mucuchíes, en las alturas del páramo merideño, y la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Santa Cruz de Mora, en el Valle del Mocotíes, se convirtieron en tierra de misión en el marco del Año de la Espiritualidad
Prensa Arquidiócesis de Mérida

(28-07-2026) Los seminaristas del Seminario Arquidiocesano San Buenaventura de Mérida desplegaron sus pasos, su fe y su vocación al servicio del Pueblo de Dios, llevando un mensaje fresco de caridad y fraternidad.
La jornada misionera inició con las misas de envío misionero. Monseñor Helizandro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida, presidió la eucaristía de envío en San Rafael de Mucuchíes, y el padre Ramón Paredes, rector del Seminario, hizo lo propio en Santa Cruz de Mora.
Durante diez días intensos de entrega pastoral, los futuros sacerdotes compartieron la vida cotidiana con los pobladores, sembrando la semilla del Evangelio a través del encuentro directo y la cercanía fraterna.
El trabajo de campo se fundamentó en la cultura del encuentro. Los seminaristas recorrieron caseríos, aldeas y diversos sectores, tocando puertas para llevar la bendición a cada hogar. Escucharon las vivencias, alegrías y dificultades de los lugareños, recordando que la Iglesia es una madre de puertas abiertas que sale a la búsqueda de sus hijos.

Uno de los momentos de mayor impacto espiritual fue la atención a los enfermos, ancianos y personas en situación de vulnerabilidad. Con palabras de aliento, oración constante y abrazos fraternos, los seminaristas llevaron consuelo y esperanza a quienes atraviesan pruebas de salud, encarnando la compasión y el cuidado de Cristo.
Pensando en el presente y futuro de las comunidades, se desarrollaron jornadas pedagógicas y espirituales adaptadas a cada grupo de edad.
Con los niños se realizaron actividades recreativas, cantos y dinámicas catequéticas para enseñar los valores del Evangelio a través de la alegría y la sencillez.
Con los jóvenes, se ofrecieron talleres de formación humana y vocacional, espacios de diálogo abierto sobre los retos actuales y momentos de reflexión para avivar la fe y el liderazgo juvenil en la región.

En un ambiente de profunda fe y recogimiento, cada jornada estuvo impregnada por la celebración eucarística, la adoración al Santísimo Sacramento y el rezo del Santo Rosario.
De manera especial, los seminaristas y la comunidad de fieles se unieron en intensa oración por Venezuela, pidiendo por la paz, la reconciliación, la justicia y el bienestar de todas las familias del país.
Las misiones realizadas en la zona del Páramo y del Mocotíes dejaron un testimonio vivo de fe en los habitantes de San Rafael de Mucuchíes y Santa Cruz de Mora.
Al mismo tiempo, reafirmaron la vocación de los jóvenes del Seminario San Buenaventura, quienes regresan a sus hogares con el corazón renovado y repleto de rostros, historias y oraciones compartidas.