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Monseñor Helizandro Terán presidió la Eucaristía central de las fiestas patronales de la parroquia Santo Domingo de Guzmán, donde exhortó a la comunidad a vivir la caridad, fortalecer la fe y convertirse en testigos del Evangelio
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(08-08-2026) La comunidad parroquial de Santo Domingo de Guzmán, en el municipio Cardenal Quintero, celebró el sábado 8 de agosto la fiesta de su santo patrono, en una jornada marcada por la alegría, la oración y el encuentro de los fieles.

Las celebraciones estuvieron precedidas por la tradicional novena en honor a Santo Domingo de Guzmán, que congregó a la comunidad durante los días previos. Como antesala a la fiesta central, el viernes 7 de agosto se realizó una velada cultural, que permitió a los habitantes de esta localidad andina compartir y celebrar la riqueza de sus tradiciones.
La Eucaristía central fue presidida por monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida, y concelebrada por el padre Luis Omar Jaimes, párroco de la comunidad, junto a sacerdotes de la Arquidiócesis de Mérida. Durante su homilía, el arzobispo destacó la alegría de celebrar al patrono en medio de las montañas andinas y recordó que llevar el nombre de un santo representa también un compromiso para quienes forman parte de la comunidad.
Al reflexionar sobre la vida de Santo Domingo de Guzmán, monseñor Terán resaltó especialmente su sensibilidad ante las necesidades de los más pobres. Recordó que, durante una época de hambruna, el santo llegó a desprenderse de sus propios libros para ayudar a quienes padecían necesidad.
A partir de este ejemplo, invitó a los habitantes del municipio Cardenal Quintero a reconocer el valor del trabajo de sus manos y de la producción agrícola que realizan diariamente.
“El fruto de nuestro trabajo adquiere su mayor valor cuando lo compartimos, cuando somos solidarios con el vecino que pasa necesidad y cuando en nuestras comunidades andinas reina la fraternidad sobre el egoísmo”, señaló.
Monseñor Terán recordó que el santo enfrentó las dificultades de su época mediante la predicación, el estudio y una intensa relación con Dios, por lo que animó a los fieles a mantener una fe firme y a fortalecer la oración en sus hogares.

En este sentido, invitó a recuperar el rezo del Santo Rosario en familia, poniendo bajo la protección de la Virgen María las necesidades de Venezuela, la unidad de las familias y especialmente a quienes se encuentran lejos de sus hogares.
Así mismo, inspirándose en la tradición que representa a Santo Domingo con una antorcha encendida, el arzobispo llamó a los habitantes de esta comunidad a convertirse en una luz para quienes los rodean.
“No necesitamos subir a un púlpito para predicar; predicamos con nuestra coherencia de vida en el trabajo, con la paciencia en el hogar, defendiendo la verdad con caridad en las redes sociales y llevando esperanza allí donde abunda la desesperación”, afirmó.
Al finalizar, monseñor Helizandro Terán pidió por las familias de esta población andina, sus agricultores y sus cosechas, así como por la salud de los enfermos, la unidad de los hogares y el futuro de la comunidad, encomendándolos a la intercesión de Santo Domingo de Guzmán y María, Madre Inmaculada.
La celebración patronal permitió a los habitantes de Cardenal Quintero renovar su devoción a Santo Domingo de Guzmán y recordar que la verdadera fiesta del patrono se prolonga en una vida comprometida con la fe, la solidaridad y el servicio a los demás.