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Arquidiócesis de Mérida rinde homenaje a periodistas y llama a construir puentes de esperanza

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Monseñor Helizandro Terán propuso tres pilares para el ejercicio periodístico actual: rigurosidad frente a la inmediatez digital, cercanía con las realidades humanas y el compromiso de ser portadores de la verdad, “más allá del frío de las estadísticas”

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(23-06-2026) En el marco de la conmemoración del Día del Periodista, que se celebra cada 27 de junio, Monseñor Helizandro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida, conjuntamente con la Vicaría de Comunicaciones, reconoció el trabajo informativo de los periodistas en el estado Mérida.

El arzobispo recibió a los profesionales de la comunicación en el Salón del Trono del Palacio Arzobispal, un lugar descrito como un espacio histórico de encuentro fraterno y respeto mutuo.

En su discurso de salutación, Monseñor Terán reconoció la valentía, abnegación y los sacrificios de los comunicadores, quienes a menudo ejercen su labor bajo riesgos y sin la recompensa debida, enfatizando el compromiso de la Iglesia de caminar a su lado y apoyarlos firmemente.

En su mensaje central, el arzobispo hizo una profunda reflexión que elevó el periodismo más allá de un oficio técnico, catalogándolo como una auténtica misión con valor profético en tiempos de polarización y ruido mediático.

Recordó también a San Juan Pablo II, para afirmar que la comunicación debe asumirse como una tarea sagrada orientada al bien común, especialmente al de los sectores más vulnerables.

Tres pilares para comunicar

Para guiar esta labor en la sociedad merideña, Monseñor Terán propuso tres pilares esenciales: ser servidores rigurosos de la verdad frente a la inmediatez digital; dar voz a los desasistidos —particularmente a las realidades de las comunidades andinas, agricultores y madres de familia—; y actuar como constructores de puentes y comunicadores de esperanza que derriben muros y siembren fraternidad en Venezuela más allá del frío de las estadísticas.

Por su parte, el padre Duglas Briceño, periodista y vicario para las comunicaciones de la Arquidiócesis de Mérida, llamó a los comunicadores a que conozcan lo maravilloso que tiene la Iglesia como fuente inagotable de información.

“En nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en cada una de nuestras instituciones siempre hay información de valor, que nos lleva a fortalecer valores y contribuir en la construcción de una mejor sociedad (…) No por casualidad, la primera encíclica del papa León XIV nos involucra como comunicadores”, afirmó.

Un gremio de pie frente a las adversidades

Por su parte, Raquel Alarcón, secretaria general del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) seccional Mérida, expresó su profundo agradecimiento por el histórico respaldo de la Iglesia Católica en la defensa de la libertad de expresión y el acompañamiento a los comunicadores que han sufrido persecución.

Alarcón destacó que, “a pesar de las amenazas, las interrupciones al ejercicio periodístico y los tiempos de censura que ha vivido la región, los más de 600 periodistas merideños y 28 mil a nivel nacional continúan en las calles como un solo bloque”.

Asimismo, subrayó que los profesionales de la comunicación no viven en una cúpula, sino que comparten las mismas necesidades de la gente, utilizando micrófonos, lápices y plataformas digitales para derribar barreras y llevar un mensaje de esperanza y unidad que sume a la sociedad.

Finalmente, la representante gremial puso a disposición de la Arquidiócesis el talento técnico y profesional del CNP para realizar intercambios formativos en áreas como oratoria, fotografía y producción audiovisual. De igual forma, propuso formalmente a Monseñor Helizandro Terán la creación de talleres de formación en protocolo eclesiástico para los reporteros, con el fin de optimizar y dignificar la cobertura de las actividades religiosas.

El homenaje finalizó con un compartir fraterno donde los comunicadores recibieron un libro del Archivo Arquidiocesano de Mérida, la Oración del Periodista y un llavero de San Francisco de Asís, en conmemoración del 800.° aniversario de su tránsito a la vida eterna.