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Trece jóvenes participaron en el Cursillo de Admisión 2026, una experiencia de discernimiento vocacional que les permitió profundizar en el llamado de Dios a través de la oración, la formación, la vida comunitaria y el acompañamiento
Prensa Arquidiócesis de Mérida

Del 15 al 19 de julio, el Seminario San Buenaventura de Mérida recibió a trece jóvenes provenientes de distintas parroquias de la Arquidiócesis de Mérida y de la Diócesis de Machiques, quienes participaron en el Cursillo de Admisión 2026, etapa fundamental dentro del proceso de discernimiento para quienes sienten el llamado al sacerdocio ministerial.
El encuentro estuvo animado por el lema «Te he llamado por tu nombre» (Is 43,1), invitando a cada participante a descubrir que la vocación nace de una iniciativa personal de Dios.
El padre Edgar Quintero, asesor de la Pastoral Vocacional, explicó que durante los cinco días del cursillo los aspirantes vivieron una experiencia integral que incluyó momentos de oración personal y comunitaria, celebraciones eucarísticas, encuentros de reflexión, convivencia fraterna y diversas actividades propias de la vida cotidiana del seminario.
Como parte del proceso de admisión, cada participante realizó la valoración médica, entrevistas personales con los sacerdotes y evaluación psicológica, herramientas que permiten acompañar de manera responsable el discernimiento vocacional y conocer la idoneidad de quienes desean iniciar el camino hacia el sacerdocio.
Asimismo, los jóvenes compartieron espacios recreativos y una visita al casco histórico de la ciudad de Mérida, fortaleciendo los lazos de fraternidad entre ellos. Uno de los momentos más significativos del cursillo fue el encuentro con Monseñor Helizandro Emiro Terán, Arzobispo Metropolitano de Mérida, quien compartió con los aspirantes un espacio de diálogo y cercanía pastoral.

El Cursillo de Admisión constituye una de las etapas más importantes del itinerario vocacional promovido por la Pastoral Vocacional y el Seminario San Buenaventura. Su finalidad no es únicamente evaluar a los aspirantes, sino ofrecerles una experiencia concreta de la vida seminarística, permitiéndoles conocer las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral que forman parte de la preparación de un futuro sacerdote.
La Arquidiócesis de Mérida continúa invitando a las comunidades parroquiales a perseverar en la oración por las vocaciones, para que más jóvenes escuchen la voz del Señor y respondan con generosidad a su llamado, fortaleciendo así el futuro de la Iglesia merideña y el servicio pastoral al Pueblo de Dios.