Visitas: 11
Entre solemnes procesiones, serenatas y bendición del pan, la feligresía merideña festejó al milagroso San Antonio de Padua, patrono de 3 comunidades parroquiales de la Arquidiócesis de Mérida
César Briceño/Pasante ULA
Este sábado, 13 de junio, la Arquidiócesis de Mérida celebró las fiestas patronales en honor a San Antonio de Padua en tres parroquias de la iglesia merideña, en donde se festejó de manera solemne al santo milagroso.
Para la religiosidad merideña, San Antonio de Padua representa el intercesor por las causas difíciles y es el patrono de las cosas imposibles. Además, repartir el pan durante la celebración de su fiesta es un símbolo que recuerda el espíritu de caridad y solidaridad del santo.
Los 175 años de San Antonio de Padua en Mucutuy
En la parroquia Mucutuy, de la Zona Pastoral Pueblos del Sur, se desarrollaron una serie de actividades en el marco de la conmemoración de los 175 años de la fundación de esta comunidad parroquial.




La fiesta tradicional en el pueblo sureño empezó desde la noche del viernes, donde, al ritmo de la música popular, los feligreses le rindieron homenaje al santo patrono con la típica serenata.
El Arzobispo Metropolitano de Mérida, Monseñor Helizandro Terán, ofició la eucaristía central de este sábado, donde se congregaron los grupos de apostolado y los vecinos de las diferentes aldeas que conforman el pueblo.
En su homilía, Monseñor destacó la importancia del santo como predicador del amor de Cristo y su cercanía con los más pobres y necesitados, a quienes procuró siempre brindar el pan.
Además del arzobispo, la celebración eucarística contó con la presencia de los sacerdotes que conforman el arciprestazgo Sur Bajo, así como del párroco, padre Bernabé Guerrero, quien expresó su gratitud a la comunidad parroquial por organizar esta fiesta, referente de calor y cercanía espiritual en toda la zona.
El pan como símbolo de San Antonio
Por otra parte, en la población de Chiguará, los fieles se congregaron en el templo parroquial durante las novenas para conocer la vida y obra de San Antonio, enmarcada en el Año Arquidiocesano de la Espiritualidad y el Año Jubilar de San Francisco de Asís, patrono de la orden a la que pertenecía el santo.
Durante la solemnidad, se contó con la presencia de los sacerdotes del arciprestazgo San Isidro Labrador de Lagunillas, así como del padre Carlos Astorga, sacerdote chiguarero que hace vida en la Arquidiócesis de Caracas como superior y vicario regional de la comunidad paulina en Venezuela.





En la celebración de la misa, el párroco Orlando Montilva destacó la importancia del ejemplo de San Antonio de Padua en medio de la comunidad parroquial, su espíritu caritativo como bandera de la iglesia y su cercanía filial con la Virgen María.
Para finalizar las fiestas patronales, la parroquia recolectó más de 3 mil panes que se bendijeron al culminar la eucaristía solemne y fueron repartidos entre los fieles que asistieron al templo parroquial.
San Antonio y los milagros del amor
La tercera parroquia de la arquidiócesis dedicada a San Antonio de Padua es Tabay, en donde su párroco, padre Javier Muñóz, inició las fiestas con las romerías por las aldeas y comunidades que conforman la parroquia.
El padre Javier, en la eucaristía, enfatizó sobre la importancia de los milagros de San Antonio y su poder evangelizador, que no se limitó solo a los humanos.
“La vida del querido San Antonio es un ejemplo para toda la comunidad de Tabay, ya que sus milagros son un reflejo de la humildad y del amor de Dios, que no tiene límites y se extiende a toda la creación”, destacó el padre en su homilía.
Milagros como la predicación a los peces y la mula que se arrodilla ante el Santísimo Sacramento fueron los pilares que guiaron estas fiestas patronales.
Asimismo, el sacerdote en su sermón recordó el rol del santo como predicador, donde expresó que “San Antonio era un doctor de la Biblia” A tal punto de afirmar que, si se acabaran todas las biblias del mundo, él podría recitar de memoria, palabra por palabra”.
Para concluir la ceremonia, la comunidad parroquial se desplegó en una numerosa procesión que recorrió todo el pueblo, en compañía de los grupos de apostolado, quienes llevaron las reliquias de San Benito de Palermo, San José Gregorio Hernández y la Santa Madre Carmen Rendiles.
El llamado arquidiocesano a la santidad
La humildad, la caridad y la paciencia de San Antonio de Padua son virtudes que la Arquidiócesis de Mérida resaltó en estas fiestas patronales que congregaron a cientos de fieles en las diferentes parroquias y capillas dedicadas al santo milagroso.
Un santo que demostró un amor inmenso por la eucaristía y por las Sagradas Escrituras, que hoy la Iglesia celebra jubilosa y rinde honor a su nombre.