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A un mes de los terremotos, la Arquidiócesis de Mérida elevó una oración por las víctimas y sus familias

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Al cumplirse un mes de los terremotos del 24 de junio, el Arciprestazgo Inmaculada Concepción congregó a los fieles en la Catedral Metropolitana de Mérida para una jornada de adoración, reconciliación y una solemne eucaristía funeral por las víctimas. La Iglesia renovó su llamado a la solidaridad, la esperanza y el compromiso con quienes aún sufren las consecuencias de la tragedia

Prensa Arquidiócesis de Mérida

(24-07-2026) El pasado 24 de junio, un doblete sísmico afectó Venezuela. A un mes de esta tragedia, el Arciprestazgo Inmaculada Concepción realizó el viernes 24 de julio una jornada especial de oración y una solemne eucaristía funeral en la Basílica Menor Catedral Inmaculada Concepción en memoria de las víctimas y como signo de cercanía con las miles de familias que continúan enfrentando las consecuencias de la tragedia.

Bajo el lema «La memoria y la fe se unen en un solo corazón», la jornada inició con la exposición del Santísimo Sacramento desde las 8:00 de la mañana, seguida por un espacio para el sacramento de la reconciliación con la disponibilidad de sacerdotes para las confesiones. Posteriormente, la comunidad participó en la Santa Misa funeral ofrecida por el eterno descanso de quienes perdieron la vida en los sismos.

La Eucaristía fue presidida por el padre Leonardo Angulo, arcipreste del Arciprestazgo Inmaculada Concepción, acompañado por sacerdotes de la jurisdicción.

Durante su homilía, el padre Leonardo invitó a los presentes a descubrir, en medio del dolor, una oportunidad para reencontrarse con Dios y replantear las prioridades de la vida.

«Lo que se construyó en toda una vida, en 39 segundos se acabó», recordó el sacerdote, señalando que esta realidad debe conducir a los creyentes a reconocer que los verdaderos tesoros no son los materiales, sino aquellos que permanecen para la vida eterna.

Asimismo, destacó que, aunque muchas familias no perdieron directamente a un ser querido, toda Venezuela continúa viviendo un duelo compartido. «Todo el país está como en un duelo. Tal vez ya no se manifiesta con el mismo impacto de los primeros días, pero el dolor permanece y, lejos de olvidarse, se hace más profundo cuando vemos que todavía hay hermanos que necesitan de nosotros», acotó.

El sacerdote también agradeció el trabajo constante que realiza Cáritas Mérida, así como las numerosas campañas de recolección de ayuda promovidas por parroquias, instituciones y comunidades, recordando que la Iglesia continúa presente junto a quienes más sufren.

En su reflexión, el padre Angulo propuso tres enseñanzas que deja esta tragedia para el pueblo venezolano. La primera, reconocer que la vida es frágil y pasajera, por lo que cada persona está llamada a vivir con mayor humildad y confianza en Dios. La segunda, comprender que solo en Cristo el sufrimiento adquiere un sentido de esperanza, permitiendo descubrir que incluso en medio de las pruebas el Señor continúa acompañando a su pueblo. Y la tercera, fortalecer la solidaridad.

Al finalizar la homilía, el padre Ángel Márquez dio lectura al mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana, titulado «Samaritanos, testigos de la esperanza», publicado con motivo del primer mes de la tragedia. En el documento, los obispos venezolanos invitan a mantener viva la solidaridad con las víctimas, agradecen el trabajo de rescatistas y voluntarios, y exhortan a todas las comunidades eclesiales a seguir acompañando espiritual y materialmente a quienes permanecen afectados por los terremotos.

Un responso por quienes partieron

Antes de concluir la celebración, el padre Edduar Molina dirigió el responso solemne por todos los fallecidos, elevando oraciones por el descanso eterno de las víctimas y por el consuelo de sus familiares.

En un ambiente de profundo recogimiento, los fieles encomendaron también a quienes permanecen desaparecidos, a los heridos, a los rescatistas, voluntarios y a todas las personas que continúan trabajando por la reconstrucción del país. La jornada concluyó renovando el compromiso de la Iglesia de permanecer cercana a quienes sufren y de mantener viva la esperanza cristiana en medio del dolor.

Cáritas continúa recibiendo ayuda para los damnificados

La Arquidiócesis de Mérida recuerda que Cáritas Arquidiocesana y las Cáritas parroquiales continúan activas en la recepción de ayudas destinadas a las comunidades afectadas por los terremotos.

Se mantiene el llamado a colaborar con alimentos no perecederos, agua potable, medicamentos, productos de higiene personal e insumos de primera necesidad, recordando que todavía son muchas las familias que permanecen en condiciones de vulnerabilidad y requieren del apoyo solidario de toda la comunidad. La Iglesia reitera que la reconstrucción no termina con el paso de las semanas y que la caridad sigue siendo un signo concreto de esperanza para quienes más lo necesitan.