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Sequela Christi: El evangelio como centro de la vida de los jóvenes 

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Formación, fraternización y servicio son los pilares que sostienen al movimiento de jóvenes católicos Sequela Christi, una escuela de carisma franciscano que busca crear espacios para sanar a los jóvenes mediante la enseñanza del evangelio

César Briceño/Pasante ULA

(31-07-2026) En el corazón del páramo venezolano, la Orden Franciscana de Frailes Menores Conventuales sentó los cimientos de su fraternidad. La parroquia Santísima Trinidad de Pueblo Llano es una de las sedes que alberga a los franciscanos en la Arquidiócesis de Mérida, quienes han buscado extender la obra del santo de Asís por toda la región.

En esa labor de evangelizar a la feligresía merideña se encontraron con una triste realidad que estremecía a la población andina y que aún a la fecha afecta a grandes y pequeños por igual. 

Para el año 2022, el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) registró un aumento súbito en las tasas de suicidio en el estado Mérida. Entre los sectores más afectados de la entidad, precisamente lideraba la lista el municipio Pueblo Llano, en la zona del páramo merideño.

La población más vulnerable estaba comprendida en edades entre 12 y 18 años. Jóvenes que apenas empezaban a recorrer su camino de vida se enfrentaban a decisiones que no sabían manejar y se escapaban de sus manos. 

En ese momento, el confinamiento y la temporada de la pospandemia fueron factores claves para aumentar los niveles de depresión juvenil, marcada por la frustración y el abandono de metas a largo plazo.

Esta situación preocupó de manera alarmante a la Iglesia católica, especialmente a los  religiosos que hacen vida en la parroquia, quienes, guiados por el amor al evangelio y la angustia por su feligresía, decidieron emprender la búsqueda de un espacio seguro para que los jóvenes se encontraran con la palabra y el amor de Dios. 

Fray Erwin Ramírez fue el responsable de idear un plan de acción inmediato, que brindara herramientas a los jóvenes para superar las barreras que les impedían crecer emocional y espiritualmente. 

Así nace Sequela Christi, una mirada fresca y juvenil al pensamiento de San Francisco de Asís, en una época donde la digitalización parece consumir el tiempo y la vitalidad de los más jóvenes. 

Según el origen latino de la palabra, Sequela Christi es la “Escuela de Cristo”, y se fundamenta en el mensaje evangélico que proclamó San Francisco, quien invitaba a sus hermanos a adherirse a Cristo de forma voluntaria y no por obligación, como una enseñanza que empieza en la escuela del amor.

Este movimiento fomenta un estilo de vida donde el centro y culmen es la formación en torno a la Palabra de Dios, para que los jóvenes puedan evidenciar el plan salvífico de principio a fin. 

«La experiencia cristiana es un camino largo, por eso Sequela Christi es un grupo de hermanos del camino. Este caminar requiere conversión; para ello los jóvenes deben abrir un espacio en su corazón para dejar habitar a Dios», destaca Fray Erwin Ramírez, Encargado Nacional de Sequela Christi. 

En la Arquidiócesis de Mérida, el movimiento cuenta con cinco grupos, conocidos como  fraternidades, que se congregan en diferentes parroquias, especialmente de la Zona Pastoral del Páramo. 

El pilar formativo 

Cada una de estas fraternidades cuenta con el asesoramiento de los frailes franciscanos, quienes evangelizan a los participantes y enseñan, en cinco etapas consecutivas, el camino para seguir a Cristo.

La formación pretende abarcar los temas bíblicos centrales, desde el origen del hombre en el Génesis hasta el mensaje de salvación de Cristo expresado en sus evangelios. Cada uno de ellos busca experimentar en las diferentes dimensiones de la vida humana, para facilitar a los jóvenes su proceso de crecimiento y maduración en la fe. 

Estos encuentros se realizan de forma semanal y preparan a los participantes para vivir experiencias evangelizadoras, casa a casa, mediante las Misiones franciscanas, realizadas durante el mes de agosto de cada año en comunidades retiradas, en los estados donde funciona el movimiento.  

En el centro de la fraternidad franciscana 

Dentro de las bases de Sequela Christi, también es importante el compartir fraterno. Es por eso que, una vez al año, se realizan dos eventos para compartir, el Encuentro Regional de Fraternidades y el Encuentro Nacional de Sequela Christi, en sedes rotativas, dentro y fuera de la arquidiócesis. Esto permite que los jóvenes compartan sus experiencias, proyectos individuales y vivencias de cada fraternidad.

Además, para fortalecer la dimensión humana de cada joven, se organizan campeonatos deportivos, campamentos y espacios de esparcimiento para reforzar los lazos de amistad y hermandad. 

Otro aspecto fundamental en la fraternización es la contemplación. Esa fraternidad única que existe entre el creador y sus criaturas se hace presente en la adoración eucarística y la participación semanal de la misa. 

Para Fray Pablo Monsalve, asesor de la fraternidad de Nuestra Señora de Belén, la base de este movimiento debe ser el valor de la familia, donde el padre es Dios y los jóvenes son sus hijos predilectos. 

«Nos escuchamos unos a otros, nos alegramos, sufrimos y nos unimos en cada vivencia del hermano. No hay mayor valor en Sequela Christi que sentirse familia», expresa el fraile. 

Dentro de este sentir familiar que se crea, los jóvenes comprenden las necesidades del hermano e intentan desde sus posibilidades aportar un gesto de solidaridad y cariño con el prójimo que padece. 

El don del servicio franciscano, una mirada al desprendimiento 

El tercer pilar que rige este movimiento es el servicio por los pobres. A ejemplo del buen Francisco, los jóvenes realizan mensualmente actividades para atender a los necesitados y desfavorecidos.

Desde los arepazos en los centros hospitalarios hasta el compartir con adultos mayores que residen en casas de abrigo, cada actividad está diseñada para sensibilizar a los integrantes de las fraternidades y enseñar un poco del don del desprendimiento franciscano.

Durante los desastres del 24 de junio de 2025, ocurridos en el páramo andino, las fraternidades se unieron para apoyar y recolectar insumos para los habitantes de las zonas afectadas. Este año, los centros de acopio volvieron a abrir sus puertas desde varias sedes de Sequela Christi, para enviar ayuda básica a los pueblos del Litoral Central de Venezuela, azotados por los terremotos. 

Un movimiento peregrino 

Si bien los tres pilares fundamentan el movimiento, hay un lazo estrecho entre Sequela Christi y la idea del Papa Francisco sobre “la Iglesia en salida”; por esta razón, el peregrinar hacia lugares donde el evangelio necesite ser escuchado es una necesidad latente. 

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En el Jubileo de los Jóvenes del año 2025, Sequela Christi peregrinó hasta Roma para orar, junto al Papa León XIV, por las intenciones de las generaciones jóvenes. Durante más de un mes, un grupo de peregrinos, acompañados por fray Erwin Ramírez, visitaron los lugares en donde San Francisco predicó y vivió su proceso pastoral.

Este encuentro fue una experiencia de amor, desprendimiento y un regalo franciscano para sostener el movimiento, en una época donde la juventud parece darle la espalda al mensaje cristiano. 

El ejemplo de pobreza y entrega del santo fue clave en la temporada del jubileo, que permitió a los peregrinos vivir de cerca el amor de Francisco por la Iglesia. 

«El hecho de estar en casa de San Francisco nos permite identificarnos con la iglesia que se reconstruye día a día. Sequela Christi es parte de esa iglesia, que desde sus fracturas ama y enseña a los humildes de corazón», expresó uno de los peregrinos. 

El movimiento crece y se expande 

Este movimiento ha extendido sus raíces por el occidente del país, con un alcance actual de más de 20 fraternidades, distribuidas entre los estados Táchira, Barinas, Portuguesa y Mérida. Además, recientemente se aperturó la fraternidad virtual llamada “Sequela OnLine”, para acortar la distancia de quienes no pueden congregarse de manera presencial. 

En junio de 2026 se cumplieron cuatro años desde que, en la comunidad de Pueblo Llano, se inició esta experiencia que revolucionó la vida de cientos de jóvenes. Esto demuestra cómo la espiritualidad y el amor franciscano son capaces de ayudar a sanar heridas y a crecer en la fe, sin importar las barreras que impone la sociedad actual a los más jóvenes.