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Con expresiones de fe y tradición, diversas parroquias de Mérida honraron este 24 de junio la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista. Las celebraciones reunieron a obispos, sacerdotes, religiosos y fieles en torno al testimonio del Precursor de Cristo, resaltando su misión de preparar los caminos del Señor y su llamado permanente a construir puentes de reconciliación, esperanza y fraternidad en medio de la sociedad actual
Prensa Arquidiócesis de Mérida
(25-06-2026) Con expresiones de profunda fe, tradición y alegría popular, la Arquidiócesis de Mérida celebró el miércoles 24 de junio la Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista, una de las festividades más arraigadas en la religiosidad del pueblo merideño. Diversas comunidades parroquiales honraron al Precursor del Señor con eucaristías, actos culturales y encuentros fraternos que congregaron a cientos de fieles.

En la parroquia San Juan Bautista de San Juan – Lagunillas, las celebraciones comenzaron desde la víspera, el 23 de junio, con una jornada de oración, cantos y vigilia que se prolongó hasta la medianoche, dando paso al inicio oficial de las fiestas patronales. La solemnidad central estuvo presidida por Monseñor Juan Carlos Bravo, obispo de la Diócesis de Petare, acompañado por Monseñor Luis Alfonso Márquez, obispo auxiliar emérito de Mérida; el padre Rafael Viloria, cjm, superior provincial de los Eudistas en Venezuela; sacerdotes eudistas y miembros del clero arquidiocesano.
El padre Joel Mora, formador eudista, destacó el ambiente de paz, encuentro y oración vivido durante las vísperas, así como la participación de la comunidad en las diversas actividades culturales que acompañaron la celebración.
Durante su homilía, Monseñor Juan Carlos Bravo presentó a San Juan Bautista como el gran constructor de puentes entre Dios y la humanidad. Reflexionando sobre la misión del santo precursor, señaló que así como los ingenieros construyen caminos y puentes para unir territorios, Juan dedicó su vida a preparar el camino del Señor y a conectar a las personas con Cristo.
“Cuando no se pueden construir puentes, el cristiano debe hacerse puente”, afirmó el prelado, invitando a los fieles a ser instrumentos de reconciliación, fraternidad y encuentro en medio de una sociedad marcada por divisiones y conflictos.
Asimismo, resaltó que la mano de Dios acompañó siempre a San Juan porque supo discernir la voluntad divina en el silencio, la oración y la austeridad del desierto. Exhortó a los presentes a dejarse guiar por el Señor para convertirse también en puentes que acerquen a otros a la salvación.

Monseñor Bravo valoró especialmente la tradición parroquial de recorrer los distintos sectores de la comunidad con la imagen de San Juan Bautista durante los días previos a la fiesta, señalando que estas iniciativas fortalecen los vínculos comunitarios y permiten que la Iglesia salga al encuentro de las personas allí donde viven.
Al finalizar la celebración, el párroco, el padre Carlos Rivero, cjm, agradeció la presencia de Monseñor Juan Carlos Bravo, de los sacerdotes eudistas, del clero arquidiocesano y de todos los fieles que hicieron posible la realización de las festividades patronales.
Milla también honró a su patrono
En horas de la tarde, la parroquia San Juan Bautista de Milla celebró su eucaristía solemne presidida por Monseñor Helizandro Terán Bermúdez, arzobispo metropolitano de Mérida, acompañado por sacerdotes de la Arquidiócesis.
Durante su predicación, el arzobispo recordó que San Juan Bautista es el gran profeta que prepara el camino del Señor y modelo de humildad para todos los cristianos. Inspirado en el Evangelio de San Lucas, destacó la figura de Zacarías, quien recuperó la voz al obedecer la voluntad de Dios, invitando a los fieles a recuperar también la voz de la fe en medio de las dificultades cotidianas.
“San Juan Bautista nos invita hoy a usar nuestra voz para bendecir a Dios, para consolar a nuestros hermanos y para anunciar que el Señor sigue siendo misericordioso”, expresó.
Monseñor Terán subrayó que el Bautista fue un hombre profundamente arraigado en la Palabra de Dios, valiente para denunciar el pecado y humilde para señalar siempre a Cristo como centro de su misión. En ese sentido, exhortó a la comunidad a vivir una fe auténtica, alimentada por la Sagrada Escritura y expresada en el servicio a los más necesitados.

“El cristiano no puede anunciarse a sí mismo; está llamado a anunciar a Jesucristo. Como Juan Bautista, debemos disminuir para que Cristo crezca en nosotros”, afirmó.
El arzobispo también invitó a los fieles a prepararle el camino al Señor mediante el compromiso con los enfermos, los pobres, las iniciativas pastorales y la construcción de comunidades fraternas que reflejen el amor de Dios.
Al concluir la celebración, el párroco de Milla, el padre Jean Carlos Loaiza, agradeció la presencia del arzobispo, de los sacerdotes concelebrantes, de las religiosas, seminaristas, grupos de apostolado y de toda la comunidad parroquial que participó activamente en la novena y en las festividades patronales.
Las celebraciones en honor a San Juan Bautista volvieron a manifestar la riqueza espiritual y cultural de la Iglesia merideña, renovando el llamado a ser, como el Precursor, testigos valientes del Evangelio y constructores de puentes de reconciliación, esperanza y fraternidad.