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Un mes entero para orar por los adultos mayores concluyó con la celebración solemne de la eucaristía en honor a Santa Ana y San Joaquín, abuelos de Jesucristo y ejemplo arquidiocesano del amor y la bondad de quienes resguardan la memoria familiar y las tradiciones de la iglesia
César Briceño/Pasante ULA
(27-07-2026) En conmemoración de Santa Ana y San Joaquín, la Arquidiócesis de Mérida clausuró el domingo, 26 de julio, el mes del adulto mayor con la eucaristía solemne presidida por el vicario general de la arquidiócesis, el padre José Gregorio Méndez, en la parroquia Santa Ana de la Zona Pastoral Centro-Norte.

La celebración de las fiestas patronales contó con un novenario previo, organizado por los grupos de apostolado y los sectores de la parroquia.
El padre John Chacón, párroco de esta comunidad, desarrolló en el mes de julio la campaña por los adultos mayores en unión con el Arzobispo de Mérida, Monseñor Helizandro Terán.
En esta campaña, los grupos que hacen vida en la parroquia recorrieron los hospicios y casas de abrigo de adultos mayores, para acompañar y honrar la vida de los abuelos en medio de la religiosidad y la fe.
Esta celebración coincide con la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, proclamada por el Papa Francisco y a la que ha dado continuidad el Papa León XIV.
Las fiestas patronales contaron también con eventos internos que permitieron fortalecer los grupos parroquiales. Jornadas de adoración eucarística, espacios de confesión y formación bíblica, marcaron el ambiente festivo.
Además, el grupo de monaguillos parroquiales recibió de manos del padre John la investidura de su sotana y roquete, símbolos del compromiso con el Altar del Señor que les permitirá ejercer su servicio con mayor compromiso y fidelidad.
La sabiduría de los abuelos, un tesoro que se resguarda con amor
En la solemnidad, el padre José Gregorio explicó en su homilía un poco sobre el valor de la vida de Santa Ana, una mujer estéril que concibió, en edad tardía, a quien se convertiría en la Madre de Dios.

Además, expresó la cercanía de la arquidiócesis con los adultos mayores, precursores de las tradiciones y de la fe.
«La sabiduría viene de Dios y no de los hombres. Nuestros abuelos siempre oran a Dios, por eso son sabios y robustos en la fe. Queda de nuestra parte, como hijos y nietos, respetar y honrar la vida de estos tesoros», expresó el sacerdote.
Además, dentro de la celebración, un grupo de jóvenes de la parroquia recibió el sacramento de la confirmación. A este grupo de confirmandos se les explicó sobre la importancia de la vida del cristiano encaminada en los sacramentos, donde el Espíritu Santo infunde la sabiduría de Dios mediante la unción divina.
La celebración concluyó con la participación del grupo cultural “Entre neblinas y montañas”, conformado por abuelas del sector Santa Rosa, quienes presentaron un baile tradicional en honor a Santa Ana y a todos los adultos mayores presentes en la eucaristía.
Santa Ana y San Joaquín recuerdan a la feligresía merideña el valor de los adultos mayores, a quienes se les debe acompañar y respetar la sabiduría ancestral que guardan en sus memorias.