Hace apenas un año, las comunidades del páramo merideño fueron azotadas por las crecidas del río Chama. Este año han sido las poblaciones del centro-norte de Venezuela quienes sufren pérdidas irreparables a raíz de los terremotos. En medio de estas terribles horas, la iglesia merideña se hace presente desde la solidaridad y la entrega desinteresada de la feligresía andina